DISTINTAS FORMAS DE VER LEÓN
El papel de la Universidad como motor de desarrollo
Javier Cepedano presidente del Consejo Social de la ULE
Cumplir años es siempre motivo de satisfacción y celebración, aunque a veces supone cierto vértigo, ante la incertidumbre y la incredulidad del paso de tiempo, pero en el caso del Diario de León sus 120 años de historia le sientan muy bien y ponen de manifiesto el buen hacer y la capacidad para adaptarse a los grandes cambios que ha sufrido nuestro país y nuestra ciudad.
Lejos de cualquier duda, el Diario de León se sitúa dentro del panorama periodístico español con fortaleza y un proyecto vigente que ha sido testigo de la transformación de esta ciudad y compañero de muchas generaciones de leoneses, entre los que me encuentro. Mi trayectoria vital y profesional me retrotrae al León de los años 70, donde la minería era esencial para la economía leonesa, basada principalmente en el sector primario y con unas infraestructuras básicas de transporte por carretera y ferrocarril, donde el estancamiento económico y social se evidenciaba en comparación con otras ciudades del país. La década de los 80, fue un momento de efervescencia que movilizó a la sociedad leonesa, con manifestaciones y clamor social en lugares emblemáticos, pidiendo una autonomía para la región, con aquel «León solo», donde la cultura a través de la música también tuvo un lugar destacado, con grupos musicales y bandas locales relevantes, por su calidad y variedad de estilos, que consolidaron la movida leonesa; eclosión cultural que también llevó a vivir la Semana Santa con tradición y estética artística. Mi actividad profesional en los años 90 me relacionó con la Universidad, como profesor de la recién creada Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales y fui espectador directo de los cambios sociales experimentados por la población, como consecuencia de la vida cultural y social generada por el ambiente universitario y la convivencia entre estudiantes de otras localidades que interactuaban aprendiendo en la Universidad y como residentes del Colegio Mayor, propiciando nuevas actividades culturales y relaciones sociales. La Universidad, con el desarrollo de los campus de León y Ponferrada, también contribuyó a la transformación urbana, que la ciudad de León experimentaba por el crecimiento de los barrios de La Palomera y la planificación de Eras de Renueva, con gran afluencia de población. No obstante, fueron años de crisis económica que la provincia de León vivió con la reconversión minera que supuso cambios en las estructuras económicas y también la creación de polígonos industriales. Comienza a consolidarse León como nodo estratégico en fabricación de medicamentos biológicos. También fueron los primeros años de la televisión local con movimientos significativos en la comunicación y modernización de los medios, que junto con la llegada de grandes superficies, centros comerciales y cadenas de restauración marcaron un hito importante que cambió los hábitos de consumo y ocio de la población. En el siglo XXI, la llegada del euro supuso una gran transformación económica y monetaria al país, que implicó estabilidad macroeconómica, fomento del comercio exterior y una mayor integración europea, lo que también afectó a León no solo económicamente, sino con un impacto psicológico, por la rápida circulación del euro, la subida significativa del coste de la vida y la pérdida de poder adquisitivo para los leoneses. En León la primera década de este siglo estuvo marcada por la transformación digital como forma esencial de adaptarse al entorno, lo que implicó cambios necesarios para sobrevivir y progresar en el ámbito académico, laboral y empresarial, pero también provocó un colapso inmobiliario, porque el sector de la construcción que venía teniendo una gran actividad en la década anterior, sufrió un desplome que afectó a la compra venta de viviendas debido a la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera internacional, todo ello supuso un declive poblacional en toda la provincia de León, que años después se vería reflejado en el descenso de habitantes que hoy seguimos padeciendo. En la segunda década del año 2000 mi vinculación con la Universidad se hace más fuerte, ya que desde el año 2016 soy presidente del Consejo Social de la Universidad y con ello un observador privilegiado de la Universidad como motor de desarrollo de la sociedad en general y sobre todo, de lo que supone para León tener una Universidad, porque la educación superior es un servicio esencial y un valioso recurso cultural y científico que contribuye al desarrollo personal y profesional de los leoneses. Al Consejo Social como órgano colegiado de participación y representación de la sociedad en el gobierno de la Universidad, se le encomienda una serie de competencias legales, económicas, académicas y de relación con la sociedad que además de otras funciones le obligan a velar por el cumplimiento normativo y la responsabilidad social de la Universidad y de ahí mi compromiso. En todos estos recuerdos, el Diario de León siempre estuvo a mi lado. No es fácil cumplir 120 años, solo la capacidad de innovar, el rigor y el compromiso lo han hecho posible. ¡Felicidades y larga vida!