El trágala judicial
Hace un puñado de años coincidí con un juez cuarentón en una mesa bien aderezada. Ejercía a cientos de kilómetros de León en el ámbito de lo social. Comentando sobre su profesión le pregunté si era cierto que existía mucha endogamia, y me respondió que en su familia solo existía un precedente y era un ‘eventual’. Su abuelo era abogado y amigo de Azaña, y se vio forzado a ser juez brevemente para cubrir los vacíos. Me sorprendió su explicación de que durante la Segunda República, en Madrid, no quedaron apenas jueces. Textualmente me explicó que a la mitad los mataron y la otra mitad huyó como pudo. Por eso, tuvieron que parchear la situación y eso llevó a Azaña a pedir a sus amigos que ocupasen los estrados.
Es quizá un buen ejemplo sobre esa memoria histórica que nos envuelve carente de muchos datos sobre lo que ocurrió entonces. Lo recordaba al ver un reportaje sobre los cruentos bombardeos del gobierno de la República en Palma de Mallorca —ignoraba esos episodios— porque se había sumado al golpe de Estado franquista. Sangre inocente que rezuma por todas partes pero que cada uno cuenta según le fue en el mercado...
También estos días hemos visto a la ministra responsable del reto demográfico y de las compensaciones al fin de la minería de visita en Ponferrada para escoltar a Nevenka Fernández. Rodeada de palmeros a los que no se les escuchó ni un reproche, ni una exigencia, a una Aagesen que también es vicepresidenta del Gobierno. Se ve que todo va viento en popa en la provincia, incluso en Laciana donde se han manifestado contra sí mismos, en un ejercicio de trilerismo político.
Toca cuestionar a los jueces, fiscales, policías, sentencias, autos... algo así como una confabulación para enviarlos de nuevo a la picota. Habrá de todo, como en todas partes. Si no que le pregunten al valenciano Camps con pleno de absoluciones, a la jueza que ha perseguido sin éxito a Mazón, a Peinado sospechando de escoltas... El terrible tesoro que nos ha dejado Zapatero como herencia creo que ha sido esa patada a las claves de un sistema que se ha resquebrajado. Nadie cree en nada ni respeta nada. Así habrá que admitir que Ismael Álvarez siga diciendo que Nevenka se lo inventó todo, que el 11-M fue mucho más de lo que se cuenta... y que cada tarde nos fumigan, que la Tierra es plana, rodeada de ovnis, con temperaturas provocadas para que nos creamos lo del cambio climático...
Ya se sabe que decir gilipolleces sale gratis. El problema son lo que tragan...