Diario de León

Creado:

Actualizado:

Resistir es un acto noble cuando se defiende un fin noble, como los ucranianos contra Rusia, o los franceses contra el invasor nazi. Lo que hacen Sánchez y su partido no se llama resistir sino aguantar. Mantenerse en pie, sin sentido del ridículo, con el único propósito de desacreditar al adversario. Como un boxeador noqueado que pretende convencer al rival de que, por más golpes que le propine, nunca caerá a la lona. Parodia sanchista de la famosa canción del Dúo Dinámico, resistiré se lee aquí como no desistiré por más que te empeñes. Hasta que llega el KO. Por otra parte, esta estrategia de aguante, típica de un Maquiavelo barriobajero, manifiesta una voluntad de poder que trasciende su objetivo. No quiere ejercer el poder en ningún momento, solo defenderse de los otros aparatos de poder que amenazan con destituirlo. De modo que la motivación viciosa de Sánchez se limita a emplear el poder en contra del mismo Estado de derecho que legitima ese poder, creando así un permanente estado de guerra con las instituciones estatales que no controla. Cualquier medio es lícito con tal de obtener el fin propuesto. Que no es otro, por cierto, que preservar el poder que le garantice el control total del Estado. Hay quien dice que imita a Trump y tendría gracia ver cómo, en el fondo, los autócratas se distinguen por el programa falsario con que seducen a sus electores y no por la forma de alcanzar el poder y conservarlo a toda costa, contra todo y contra todos, caiga quien caiga.

Sin releer las memorias del superhéroe Santos Cerdán, me atrevo a decir que todos los nombres de todas las tramas remiten al mismo nombre, con o sin siglas encubridoras. Al único, al innombrable, al número uno. El sujeto omitido a posta de todos los predicados, el actor invisible, en suma, de todas las acciones ilegales. Y quien no quiere verlo es porque tiene mucho que perder si se demuestra la verdad, caso de los periodistas sobornados, o se le derrumban las ilusiones puestas en una izquierda que, como propaga Zizek, se atreve a decir su nombre real. Este es el caso, no lo duden, de los votantes que necesitan seguir creyendo en el proyecto contra toda razón, convencidos de que todo esto es un trampantojo horrible diseñado por la derecha infame y ejecutado con vileza por la casta judicial más reaccionaria. Viva la democracia. No entiendo por qué Sánchez tarda tanto en convocar elecciones. Si lo tiene a mano. Y lo peor es que Sánchez cree que, si España gana el Mundial, se salvará. Va listo.

tracking