Diario de León

Creado:

Actualizado:

El domingo, una amiga se plantó en un centro comercial dispuesta a cobrarse una pieza de caza mayor en medio de la selva de las rebajas. No le dio tiempo ni a sacar el rifle. «Llegué a las seis, y a las siete y media ya estaban cerrando», me contó. Unos días antes, José E. Cabrero escribía en este periódico: «¿Se imaginan que hoy saliéramos antes de trabajar porque nos vamos a ver La Odisea de Christopher Nolan?». Mira, casi prefiero currar, compañero. Pero cierto es que el fútbol es lo único capaz de arrancarle unas horas de asueto a la patronal. Si llegan a declarar el lunes fiesta nacional, Luis de la Fuente le quita el puesto a Pepe Álvarez. Y el fular.

A todo esto, yo iba a escribir sobre pingos, que es mi negociado, pero la marea roja de felicidad colectiva me ha llevado por delante. A mí y a mi promesa de no teclear ni una sola línea sobre la victoria mundialista. Primero, porque los cantares de gesta tienen que ser narrados por los juglares futboleros, esos que recuerdan dónde estaban cuando a Míchel le anularon un gol contra Brasil en México 86. Segundo, porque qué se puede decir a estas alturas que no se haya dicho ya. Tercero, porque hay a quien no le ha llegado ni una chispa de esa alegría, que el balón no llena el frigorífico ni quita las penas más negras. Y cuarto, porque no quería contribuir a la tabarra general: nos temíamos una turra interminable por parte de los argentinos si se alzaban con el triunfo, pero la nuestra tampoco es manca.

Cuatro días llevamos. Y lo que te rondaré, morena: me ha llegado un correo ofreciéndome entrevistar al presidente de no sé qué compañía para que me cuente qué papel juega la inteligencia artificial en la identificación de los deportistas con mayor potencial. Hombre, eso también te lo digo yo sin necesidad de abrir Chat GPT.

Es complicado sustraerse a la euforia general para hablar de cualquier otra cosa. Ahora, queda la segunda parte, esa en la que cada uno arrima la estrella a su sardina según le convenga. Yo, por mi parte, la arrimo al contenido mundialístico que me interesa: Derek Guy, faro y guía de la vestimenta masculina, ha felicitado a España por ganar la Copa del Mundo y por tener un rey tan elegantemente vestido. No creo que pueda decir lo mismo de los trajes de los jugadores, ni tampoco del pelo de Juan Carlos Rivero, que ya se podía haber apostado cortárselo si ganábamos la final. En otro orden de cosas, pero dentro de la misma realidad paralela, Terelu Campos ha celebrado la copa tomándose una ídem y tirándose vestida a la piscina. Lo hizo en 2010 y lo ha repetido ahora. Hay que ser muy forofa para arruinarse la peluquería y el maquillaje de esa forma. Pero, por la selección, lo que haga falta. La efervescencia colectiva tiene fecha de caducidad. Antes de que se le vayan del todo las burbujas, hay quien ya ha vuelto a las trincheras. Peor aún: hay quien no ha salido de ellas ni siquiera durante estos días. En cualquier caso, espero que Terelu recupere pronto el peinado. Yo, si me disculpan, voy a ver si pillo algo en rebajas, que internet no cierra.

tracking