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En la subida al Portillo fue construido hace ya un buen puñado de años lo que entonces se denominó un ‘edificio inteligente’. La informática se hacía presente en todos los ámbitos y la Caja leonesa precisaba un espacio adecuado para albergar los ordenadores que guiaban la gestión de una entidad financiera en su mejor momento. Todavía era ajena a la irrupción de los partidos políticos y sindicatos que la pusieron en la picota para que la crisis la asolase. Ahora, el inmueble está vacío y aguarda un destino. Hace unos años se barajó la instalación de una universidad privada y aquello fracasó. Después se ha ofrecido como sede de entidades públicas —la últim la agencia de salud— con similar resultado...