EL GALLO
Más costumbre que catástrofe en las Urgencias
Que las Urgencias del Hospital se saturen en agosto es un clásico del verano como la limonada en Semana Santa. Mientras la oposición política se escandaliza —obviando que la provincia duplica su población con el regreso del paisanaje—, lo cierto es que el colapso tiene bastante más de costumbre social que de catástrofe inédita. Claro que la gestión de Urgencias tiene margen de mejora y que la atención en los pueblos necesita más oxígeno y menos parches, pero atribuir cada cola a un fallo del sistema es mirar solo la mitad del mapa. La otra mitad la ponen los usuarios. Seis de cada 10 acuden por banalidades saltándose al médico de cabecera.