‘Desertores’ del no al eclipse
La polarización, claro, tenía que llegar al eclipse. Decenas de publicaciones en las redes y comentarios en la barra del bar de quienes se negaban a seguir el espectáculo gratis que sirvió el cielo se usaron, además de para mostrar su opinión (muy respetable), para denostar (esto ya menos) a la ‘masa’ que sucumbió a la magia de un día con dos noches. El anhelo humano de sentirse especiales, de ser diferentes. Pero el asombro de esa ‘masa’ y sus expresiones de fascinación acabaron por asomar a las ventanas a quienes habían optado por Netflix o un libro. No hay nada más potente que la curiosidad. Y así fue como llegaron a contemplar el final de ese apenas minuto y medio que contenía a la vez magia y ciencia. Algunos terminaron ‘confesando’. En las redes y en el bar.