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Ya lo decía el capitán Haddock en Las aventuras de Tintín, aunque la expresión viene del miedo antiguo a las tormentas fuertes, donde los rayos y las centellas, que son rayos en forma de bola de fuego, se veían como un castigo divino. Ese miedo atávico se mantiene entre muchas personas aunque otras hayan sucumbido a la fascinación de ver cómo estalla el cielo en luz y rugido. El domingo, las redes sociales se llenaron de espectaculares fotos de rayos sobre la provincia. Normal, porque sobre León cayeron la víspera al menos 206 rayos de los mil contabilizados en CyL. Tormentas secas que amenazan los montes que quedan sin quemar pero que se vuelven arte a través de un objetivo.