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Queda con el culo al aire el cámara que enchufa al culo de las atletas por creer que ahí hay noticia convencido de que curvas y bultos merecen paradita, ojeo o regodeo, aunque más desnudo queda después el culo del editor o productor al que le valen esos encuadres cuando hay que emitir la noticia o publicar la foto. Lo denuncian especialmente las saltadoras cuyas posturas intentando superar alturas o longitudes muestran abiertamente lo anatómico, lo inopotuno... y lo morboso que después aflora en un telediario o circula sin bridas ni bozal por redes con todo tipo de comentarios y babosadas. «En demasiadas ocasiones las cámaras hacen acercamientos mostrando repeticiones superlentas de las atletas en posiciones poco dignas», critica Marie-Julie Bonnin, plusmarquista francesa de salto con pértiga tras ver en internet fotos suyas vergonzosas: «Vale, estamos en ropa interior, pero no aceptamos fotos que no tienen ningún propósito». También lo denuncia la española Diame; algunas imágenes acaban en webs pornográficas. «Mi medio millón (de seguidores en Instagram) son babosos», protestó la saltadora valenciana, cancelando al fin su cuenta en esa red. Pero ahí sigue ese cámara perdiendo el culo por encuadrar culos, sean de deportista, bañista, corista o actriz en photocall (ese paredón de publicidad obscena que también enseña el culo de lo que es el negocio de la imagen en estos tiempos). Es esa cámara viciosa que hace un repasito a la figura entera de una mujer (con hombres no ocurre; ¿no interesaría también a la audiencia o es que entre bomberos se ocultan la manguera y no se la pisan?). Ni siendo ministra, reina o estadista se libra la mujer del objetivo sobón cuando la cámara hace sus paseítos lentos desde el talón al moño. Y rece la víctima si va escotada para que no se despeñe por ahí la vista y las lentes de aproximación. Nunca como hoy pareció tener tanto sentido lo de las miradas que desnudan, aunque sin olvidar que hay mujeres encantadísimas con desnudarse y ofrecer el género difundiendo urbi et orbe un selfie ante el espejo marcando potorro... ¡o témpora, o mores!...