Francisco Muro De Iscar

Miles de noches de abandono

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Sinceramente cuesta escribir de política en estos tiempos. Me gustaría hablar bien de este Gobierno porque es el mío y porque si hiciera las cosas bien a todos nos iría mejor. Pero es que a un escándalo le sigue otro y el siguiente tapa al anterior y cada vez que hay una catástrofe no sólo se reacciona tarde sino que meses después ni se han dado las explicaciones básicas ni se han asumido responsabilidades.

Y, ahora, la invasión de Ceuta. Imprevisión, fallo de los sistemas de información y seguridad, ausencia del Gobierno, improvisación, incapacidad e ineficacia, caos, desórdenes, colapsos en los hospitales y en los juzgados, peligro de epidemias, pérdidas cuantiosas en todos los sectores, comercios cerrados por miedo, vecinos desbordados y atemorizados, menores a su suerte, niñas migrantes violadas... Y, entre tanto, se nos ha dicho que Ceuta «ha recuperado la normalidad», con diez mil o doce mil migrantes hacinados en las calles, durmiendo en el suelo, montando chamizos, haciendo sus necesidades en parques y bosques, sin agua, sin comida, sin seguridad para ellos ni para los vecinos, con las urgencias a tope, con los primeros casos de sarna y tuberculosis, heridas por disputas y lo que todo nos podemos imaginar. Y la ministra de Sanidad, que ni siquiera se entrevistó con los médicos de Cauta, afirma que todo está bien. Una ofensa a la inteligencia.

Cuando los ministros empiecen a comparecer en el Congreso para dar explicaciones habrán pasado más de 19 días y no quinientas sino miles de noches en las que Ceuta y Melilla han sido desatendidas e ignoradas por este Gobierno y por los anteriores. Como en alguna medida, también Canarias. Vetar que el Rey visite estas dos ciudades por miedo a molestar al soberano hiper millonario y dictatorial de Marruecos es una vergüenza que ningún ciudadano español debería aceptar. Ceuta y Melilla, también Canarias, necesitan un Gobierno que defienda, fortalezca y respete su territorialidad, su españolidad y a sus ciudadanos. Hoy no lo tienen. Hoy están abandonados a su suerte. Y a lo que decida hacer Marruecos con o sin el respaldo de EEUU.