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No todos los domingos de verano acababan bien, quizá porque ya muchos empezaban mal en los preparativos cagando prisas en cuadrar a la tropa y la intendencia. ¿Dominguito de verano? Además de ser muy mentirosa la nostalgia, lo bueno nunca acaba de vencer del todo a lo malo, que siempre cabe... y bien que cupo: Aquel mal brete bañándote en el río que acabó en susto morrocotudo amagando ahogamiento... aquel jugar junto a las vías de la estación para acabar Ramirín con topetazo, aunque sin mayores consecuencias... aquella niña que exageró el cuento para que tu padre te arreara un guantazo vergonzante... aquel desoír la enfermiza prudencia de la madre... aquella sandía escachada en el suelo y echada a perder del todo por jugar con ella antes de comer... aquella correa del coche que se rompió dejándoos varados en la orilla de la noche... aquel transistor que perdísteis por no saber dónde lo dejaste... aquel pantalón y calzoncillo que desgarraste por entero dejando al aire los gitanales por subirte a un chopo a tocarle los huevos que ya no había en el nido de una pega... aquella verbena de pueblo a la que fuisteis y en la que el tío Julián quiso guindarle de broma una escopeta al de la caseta de tiro y acabó la cosa con la guardia civil levantando un atestado... aquella bici enana y plegable que desgraciaste por querer hacer una carrera en la pedrera del río... aquel saltar la tapia de un huerto con tres colmados ciruelos y, al escapar saltándola de nuevo, acabar en las manos del dueño que os esperaba al otro lado, apresándote y llevándote a tu padre para cobrar el daño a precio de solomillo... aquella gracia infinita cuando tu hermano y tú colásteis en la fiambrera de los filetes un estropajo plano bien rebozao y empanao que daba el pego y le tocó a la abuela... aquel pescar un día truchas a mano ufanados ante un tipo que aplaudía la destreza y acabó resultando ser un guarda jurado de la Sociedad Venatoria... aquella pañoleta italiana y las gafas de sol que volaron cuando tu hermana sacó la cabeza por la ventanilla del tren y a tu madre se le fue algo la mano para que añadiera unas lágrimas de dolor al disgusto de la pérdida...