AL TRASLUZ
Mota de humor
El humorista José Mota ha declarado a Luis Luque: «Jesús es el centro de mi existencia». Publicadas en Aceprensa, sus palabras han tenido repercusión mediática. Según cuenta, tras un largo proceso de búsqueda interior, el regreso a la fe de su infancia le hace sentirse más feliz. Admite vivirlo como un retorno a los valores de sus padres, que él percibe inseparable de su condición de niño de pueblo: «Para mí ha sido un regalo de Dios haber nacido en Montiel». Como don Quijote, manchego. Asegura que hoy prefiere renunciar a un gag si con este hiere a alguien; y a mí me reafirma en la convicción de que si pudiéramos curiosear en la papelera de Cervantes nos sorprenderían las burlescas ocurrencias a las que renunció, para no provocar una risotada cruel en los lectores, o también por ternura empática hacia sus dos personajes. Porque no es lo mismo autocensurarse por compasión que para no perder una gala. En octubre, llegará a los cines su primera película como director, Arriba Tutto, y algo me dice que será excelente. Mota tiene un gran santoral de humoristas al que encomendarse.
Sus palabras se suman a las de Banderas, quien también ha vinculado su fe a la de sus padres. Asimismo, Dolly Parton fue divertida, liberal y profundamente religiosa, desde la infancia; cuando en los años setenta un entrevistador le preguntó en televisión «¿De verdad fuiste al instituto con tus dos enormes pechos?», ella muy sonriente contestó «¡No esperarías que me los dejase en casa!». Sí, gracia y Gracia. Entre muchas otras maravillosas canciones compuso Coat of many colors, acerca del abrigo con remiendos de trapos viejos que su madre cosió para que lo llevase a la escuela, y con el que provocó burlas de los demás niños... pero ni siquiera así dejó de percibirlo como bello. La fe no es la única luz que puede iluminar un rostro, pero quien la tiene la refleja.
Ya lo he rememorado aquí. Entrevisté a Gracita Morales, en el Teatro Emperador, recién salida de una depresión. A mi pregunta de qué trabajo le hubiese gustado desempeñar de no haberse dedicado al cine contestó: «Pastorcita». No pastora, sino pastorcita; o sea, niña. A veces, una sola mota de humor basta para que encuentres el camino de regreso a casa.