LA LIEBRE
Como las sebes
La costumbre mandaba antes arreglar la sebe cada tres años para que no se perdiera la vara de medir la edad de un hombre. Cada tres, no más, como quedaba consagrado en la línea del tiempo: tres sebes un perro, tres perros un caballo, tres caballos un hombre, como me enseñó mi padre que contaba un paisano una de esas tardes de partida de bolos. Pero no queda quien reponga las estacas desvencijadas, ni reponga las ramas de negrillo con las que se cebó el agua, ni dome la salguera para que anude donde la destensa el uso, ni entreteja las bilortas de palera que se deshilachan con el trasiego de los pardalines, ni desbroce los zarzales para que no se desmanden, ni pode los fresnos, las chopas o los nogales que se dan la vez para armar el cierro que deja a resguardo los praos. No queda quien componga las sebes porque se han ido los paisanos que aguardaban achusmaos detrás a la espera de que pasase el vecino, como le presta al maestro Pedro Trapiello describir a los leoneses. Se han perdido en su mayoría, arrumbadas por el abandono y la desidia, cuando no arrasadas por las concetraciones parcelarias y por la mano de los depredadores del intensivo a los que estorba todo cuidado, sin protección apenas por parte de las administraciones.
Aunque aún se cuentan ejemplos que resisten para entretenerse este otoño por las vegas del Torío, del Porma o el Duerna, en la inmensidad de Omaña, entre trochas que invitan a confundir los pasos sin rumbo que desvelan las lindes de un paisaje patrimonio natural de León, pero también cultural, como enseña el libro cultivado con mimo por Víctor Casas y editado por el ILC. No lo han leído los miembros del PP y Vox en las Cortes que esta semana votaron en contra de la Proposición No de Ley (PNL) promovida por el PSOE para inventariarlas. Quizá pensaron que se trataba de sedes, no de sebes, y temieron que se pidiera que se descentralizasen las de la Junta, aunque en ese caso tampoco lo hubieran apoyado los socialistas. A la administración autonómica y a la Diputación les recordó el Pastor Mayor de Luna de este año, Juan Prieto Gómez, que el reconocimiento de Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (Sipam) Montañas de León, otorgado en 2022 por la ONU, no es «un título para colgar en la pared». Hay que cuidarlo, como las sebes que urdieron León.