Diario de León

Creado:

Actualizado:

En:

Cierre vegetal lo llama el redicho, seto el de cabeza ajardinada, linde el del catastro... y el paisano, «sebe». La define el diccionario como «cercado de estacas altas entretejidas con ramas largas». Esa pared vegetal con matas y arbustos trenzados por bilortas es el cerramiento más guapo que define a un prado o propiedad. La tapia es algo carcelario que pirra al receloso. La sebe, empero, la cruza el viento y el pájaro al ser celosía, aloja flora menuda a su abrigo y fauna chica de toda estirpe. Sebes hay podadas y rehechas cada poco o abandonadas en despendole frondoso, y más hoy con tanto prado en incuria donde ni la hierba se aprovecha. Antes se mondaban de lindo las sebes y los árboles que intercala, paleros, sobre todo, negrillos, chopas moñudas, fresnos, algún frutal quizá... y espesándolo todo, zarzamoras, endrinos, espinos mayorales de majolinos, boneteros, aligustres, saúcos, brunales, sauce bardal... y todo lo que haya por allí para enredar, enzarzar o tupir. Cuando una sebe no se poda, disparata. Jamás se vieron como ahora: zarzas que escalan cinco metros, paleras que se desmiden en su arboladura o ahuecan la tronca para asilar al mochuelo o el búho chico... Cerca de Manzaneda, junto al Torío, frente a La Flecha, hay un inmenso tapete de praderío esmeralda en la otoñada que tiene sus sebes de siempre haciendo de toda aquella vega una inmensa manta trapera de retales cosidos con mimbrera y sebe esculpida. Me fascina la sebe, pero no el paisano con boina que hay siempre tras ella achusmando; y rabio al ver que ese asilo natural está siendo devastado por la puta cara de una voracidad que el campo imita por ver si su tierra huertal se hace urbanizable. Escribí hace tiempo el prólogo de un libro de Víctor Casas que trataba sobre las sebes; iba a editarlo el untamiento de la capital. El alcalde Paco Poco puso veto a mi presencia. Reunió una vez a concejales para borrarme de todo beneficio o encargo y chasco idiota se llevó el tipo al ver que en nada me untaba el untamiento. Y no sé si se editó. No lo he visto. Y es que sebe que ven, sebe que siegan. (Escribí hace 20 años este artículo; el libro acabaría editándolo la Diputación).

tracking