Diario de León
Varios miles de personas pasan su cuarta noche acampadas en la céntrica Puerta del Sol 

Varios miles de personas pasan su cuarta noche acampadas en la céntrica Puerta del Sol efe

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Aquel futuro que creíamos que se hacía presente en las plazas vuelve, más de 15 años después, para dejarlo todo perdido de pasado. No se trata de que nosotros, los de entonces, ya no seamos los mismos; no sólo. Esta rebelión de las plazas, un poco a contra estación, nos halla descreídos por la herencia de aquellos que prometían que debajo de los adoquines había arena de playa y acabaron por conformarse con un chalé con piscina. Los ecos de esos gritos que clamaban contra el bipartidismo, alimentados por los efectos de una crisis económica que nada tiene que ver con el panorama actual, se rescatan para alentar la movilización contra el problema de la vivienda que condiciona la vida de miles de personas, sobre todo jóvenes, como los que se ven obligados a dedicar más del 40% de sus ingresos a soportar la renta. No en Madrid, sino aquí mismo, en León, donde en el último año ha crecido el recibo un 26% y marca máximos históricos por un pisín de dos habitaciones al oeste del Bernesga, mientras se incentiva el negocio de los pisos turísticos que expulsan a los vecinos del casco histórico para convertirlo en un parque temático de la juerga y la borrachera, sin que ninguna de las administraciones competentes, ni local, ni autonómica, ni nacional ponga coto. En el fondo late el mismo fuego, pero ahora existen más hogueras encendidas por distintos pirómanos entretenidos en soplar, aquí y allá, para avivar las llamas. A ningún agente político le interesa sofocar el incendio. El Gobierno, que en 8 años no ha hecho nada, menos aún en esta provincia, en la que prometió más de 430 viviendas sociales y ahora descarta el desarrollo del cuartel de Almansa, se entrega a la pornografía emocional para legislar a contrarreloj, entregado al populismo, de fogueo, con medidas que tensionarían más el mercado, que envuelven a los pequeños propietarios en la etiqueta facilona de los fondos buitre; el PSOE y sus socios aprovechan a excitar a sus electores y abstencionistas para encontrar un horizonte propicio en las urnas. En frente, el PP y la extrema derecha de Vox agitan el espantajo de los derechos de los okupas y mueven la bolita para no afrontar una regulación que contraríe al capital. Nos desahucian, como entonces, y ya sabemos cómo acaba.

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