Diario de León
Vista de una de las viviendas de ultra lujo en la Milla de Oro de Marbella.

Vista de una de las viviendas de ultra lujo en la Milla de Oro de Marbella.EFE / Esther Gómez

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Causa admiración que, cuanto más se agudiza y agobia el asunto de la vivienda que revienta en los morros de toda instancia política, algunos medios informativos incluyen una frecuente sección dedicada a casas o pisos cuyo coste se mide en millones de euros como si fueran ese Hola que se regodea y reluce mostrándonos las mansiones y aposentos interminables de la aristocracia de herrumbre nobiliaria, las de parvenus del triunfo económico o los alardes de famosos pisando cumbre. En esa moda es clave para anzuelar al lector el poner el precio de venta en titulares. La envidia que ahí se alimenta hará el resto. ¿Quién no sueña con cuatrocientos o mil metros de suelo edificado elvando al cielo dos alturas sitiadas por un jardín bien arbolado con su piscinorra azul-Soraya y un cenador de celosías con antorchas para hacer el gili-indie en mullidos triclinios?... Y como panolis abducidos quedamos ante la foto de la casa más cara de España, Villa Belagio, en Marbella, sólo 70 millones de salida, palacio superhortera de sólo 13 habitaciones enormes con gimnasio, sauna, varias piscinas, bolera, bar, sala de cine, y en parcela de 14.000 metros... o la Villa Solitaire, en Mallorca, de sólo 47 millones...

La calle más cara para comprar casa está en Andratx, Mallorca; ahí los propietarios piden una media de 15 millones. Y el 87% de casas de más de dos millones están en Málaga, Madrid, Baleares, Alicante y Cataluña. En España hay más de 40.000 viviendas que superan el millón de euros. Cabría decirse entonces que en este país el problema no es que no haya viviendas, sino dinero más lindamente repartido para poder comprarlas. Y como estos baremos son los que a su vez tiran de los precios de alquiler, se comprende entonces que no haya sueldos medios que alcancen a lo que propietarios y tenedores exigen, de modo que nadie se atreve a confesar el enorme censo de Maricármenes que pueblan la angustia nacional de lograr un cobijo seguro y razonable. Y aquí buitres no son sólo los que faenan desde un «fondo» con la legalidad «al fondo». ¿Qué hace ese honorable ceutí metiendo a 25 migrantes en un garaje a 300 euros por barba?...

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