CORNADA DE LOBO
¿Viñas muertas?

Conocí todo cuesto, vallina y altiplano paramero plagados de viñas en La Virgen del Camino, Oteruelo de la Valdoncina y Quintana Raneros, campeo de nuestros frecuentes paseos colegiales, viñedo hoy difunto en su totalidad. Por san Froilán o antes ayudábamos también a vendimiar algunas viñas de gente amiga de los frailes y, presentado allí un escuadrón de chavales, liquidábamos con carriegos un barcillar en diez minutos para envidia de aquel otro viñedo vecino en el que sólo faenaba una fatigada familia haciendo eterna su tarea. Naturalmente, los primeros racimos iban a la boca y zampábamos como panzapegos hasta colmar el ansia, así que, al igual que los tordos, la cagada del día siguiente era generosa, de color vino y empedrada de pepitas. No era uva de mesa, sino mayormente de esa variedad híbrida que se introdujo a finales del XIX cruzando cepas europeas con una variedad americana porque eran resistentes a la filoxera que arrasó el viñedo continental y llegó a León en 1888. Daba igual, nos parecían buenísimas, aunque también era frecuente el prieto picudo y que en toda viña o majuelo se intercalaran algunas cepas de variedades más golosas, algo de jerez, alguna albillo o blanca albar, quizá una garnacha o tempranillo; se notaba en sus racimos y su porte. Las blancas eran las preferidas. De hecho, y para curarse de sorpresas en viñedo escarmentado, alguno metía en la parcela unas cuantas variedades, lo que llamaríamos un coupage en viña, lo mismo que se hace un coupage con los caldos. Se aprecia aún esta técnica de gato escaldado porque, aunque este viñedo desapareció, no pocas cepas tercas reverdecen aún en baldíos y cuestos que dieron en tomillar, roble matojo, majuelos o brunal. Resiste alguna cepa de ochenta o cien años, aunque su ancianidad las va condenando a muerte por no cultivarlas. Su fruto es tacaño, pero intenso y compruebo que alguna variedad me resulta exótica o desconocida. Sin duda las hay que podrían prometer alguna resurrección interesante y rentable viendo su extraordinaria adaptación a este clima y a esta tierra pese a su incuria y abandono. Búsquenlas, son sin duda un tesoro.