Diario de León
Imagen del hemiciclo del Congreso.

Imagen del hemiciclo del Congreso.Eduardo Parra - Europa Press

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Tranquila, Maripuri... rebaja ese pánico, Joseignacio... no te alborotes, «Millanastray»... sosiego, plis... Hable don Pero, el Grullo: Puedo entender que, viendo lo revuelto del ambiente y las ganas de ahostiarse que parecen mostrar algunos vociferantes, no sea extraño oír a profetas de fama, razón o barra anunciando cosa fea, clima irrespirable, futuro belicoso y ganas de catapún mientras se espera que Groucho proclame ¡es la guerra, más madera!... Las posturas se extreman. ¿Se llegará a las manos?... ¿y la sangre al río?... ¡menos lobos, Caperú!... ganas de bronca habrá, pero de guerra ni por asomo, ¡quitallá, con el calor que da eso! Y aunque ya hay sesudos alarmistas que advierten de una posible guerra civil incluso en Estados Unidos como Trump persista en su aire imperial de Pijus Magníficus, los que saben de realismo sociológico niegan la mayor, así que en España, con una sociedad algo papanatas que no deja de mirarse en ese espejo americano, tampoco los vientos de la ira pedirán gatillo y alzamiento nacional. ¿Es que cabría pensar en otra guerra civil en nuestro país cuando a la última aún le quedan veinte años para cerrarse? (ya lo dijo Marañón: «Toda guerra civil dura cien años»). Nuestra memoria está tan excitada como escarmentada, así que dejaremos todo pronunciamiento militar para mañana por la tarde, porque en el 36 no lo habría, pero ¡hoy hay tanto que perder!... Se invoca a menudo la guerra y de hecho aún se ven trincheras y alcázares mentales, pero ya fatiga esa resaca y se aplazará sine die por conformarnos con la guerra sucia y cobarde que puede hacerse sin disparar más que la boca, o sea, el grito en redes, el insulto bestia, la maldición gitana, la ferocidad de cagarse en todos tus putos muertos o invitar a cazar «guarros», pimpán, ocultándonos tras la barricada del anonimato que nos brinda el orbe digital. Y concluye: Viéndose ganadoras las derechas, sacan vendas antes de heridas y creen que los perdedores reventarán las calles después, si es que no revientan antes las urnas con pucherazo, que por eso Ayuso pide no votar por correo (tesis muy de Trump), aunque Almeida le contradiga sin querer dejarla en bragas; pero sí.

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