¿Qué Europa?
Dice François Hollande (que recalcitra y plantea presentarse a las presidenciales en su país, la France de la Ilustration desilustrada) que «Europa se enfrenta a una crisis existencial». Vaya, como si nunca la hubiera habido cuando jamás salió de ella en toda su historia (¿y cuándo dicen que nació Europa?)... Pero las derechas extremosas pescan hoy asgalla en las riadas de la incertidumbre y la decepción que acalambra al continente, así que predican una «Europa blanca y cristiana» como única balsa de salvación cerrando puertas para que de fuera no vengan de reemplazo amenazando apercollar la raza y nuestros valores... ¿qué raza, qué Europa y qué valores?... ¿los del Lacio que engulló a la Grecia clásica?... ¿la de los bárbaros nordeuropeos que desbarataron la cultura romana?... ¿los valores de guerras de 30 años o de normandos contra anglosajones o de hugonotes contra católicos o de Napoleón contra todo el mundo?... ¿quizá la Europa de vikingos salteadores o nibelungos germanos o de turcos otomanos que impusieron la cítara en la Viena del violín?, ¿quizá este sur europeo ibérico que fue ocho siglos moro, como no poca Europa se tiñó en judío de Moscú o Berlín a Ankara?... ¿qué identidad europea se vio en las dos guerras mundiales que masacraron al continente?... ¿de qué Europa única hablamos si leemos los genes tan mezclados en cada europeo, que en los españoles es borbotón norteafricano, algo judío y un tercio europeo de tanto suevo, visigodo o franco que aquí holló?... ¿y qué de cristiana tiene esta Europa de tres o más Cristos distintos y peleones: católicos, protestantes (con sus quince iglesias) y ortodoxos (con sus tres Romas irreconciliables: la griega, la rusa y la ucraniana)... o países con mayorías musulmanas (Kosovo 90%, Albania 80%, Bosnia 50%, Turquía 98%)?... ¿y acaso no hay diferencia palmaria entre la Europa mediterránea, tan de la magia y la bartola, y la nórdica, tan frígida y luterana?... Todos somos hijos de mucha vida revuelta, un cruce de sardina y salmón, gentes de aquí pallá, teoría de juntos y opuestos... y por si fuera poco, la catedral de León es mucho más francesa que Notre Dame.