Diario de León

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Estos días el suelo de jardines y bulevares se llena del fruto redondón del castaño de Indias que aquí llamamos castañas pilongas, aunque pilongas son en media España las otras castañas de verdad, pero secas, deshidratadas y duras como peñascas que tardan en roerse en la boca media mañana y que por eso, antaño, entretenían tanto el hambre del rapaz en la escuela y del pobre en su desgracia. La que aquí decimos pilonga es castañón pelotudo y dice un viejo mito popular que si llevas una en el bolso de la chaqueta o pantalón, no te entrarán catarros en invierno. También se decía que había que llevar en el bolsillo algo de nácar, un botón, por ejemplo, para tocarlo cada vez que uno se cruce con un pelirrojo o pelirroja por creerlos gentes de mal fario. ¿Y aquella muletilla infantil que decíamos para exorcizar peligros o gafuras: «¡cheli meli toco yerro!»?... ¿Y qué es eso de que pasando un anillo de oro sobre un orzuelo desaparece... o también una llave hueca, que si se pone también tras la nuca evita los ronquidos?... ¿Y lo de poner cal viva bajo la cama para que los niños no la meen?... Santos remedios de la abuela. Apunta otros: el hipo se cura poniendo un hilo mojado en la frente... un puñado de hojas de castaño bajo la cama cura el dolor de espalda... cortar las uñas de los pies en lunes previene el dolor de muelas... enterrar tocino sin volver a pasar por ahí quita las verrugas, lo que también se logra frotándolas con sangre menstrual de moza virgen... contra las fiebres de malta, tirar un puñado de sal en una charca... exponerse a la luz de luna creciente hace crecer el pelo y las uñas... la otitis aguda se cura con gotas de leche de mujer... para contusiones leves, frotarlas recitando el «sana, sana, culito de rana»... la saliva tras chupar corteza de sauce palero cura casi todas las heridas... Angelines Suárez, leonesa de raíces en Luces, junto a Lastres, cuenta que si bien casi todos los males nos entran por la boca, olvidamos los que nos entran por la nariz, como demuestra el trotecillo que ya vemos de covid amagando ser galope. Y siempre humifica la casa cociendo a fuego bajo un perolillo con eucalipto, tomillo y laurel.

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