Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza.ddzphoto

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Hoy mismo, mientras usted me está leyendo, me encuentro Chicago, para participar con una ponencia en el congreso de la Cervantes Society of America. Se supone que estoy, pues la columna la he dejado escrita antes de partir. Toquemos madera, paisanos. A lo peor, he cogido el avión que no era y ahora me encuentro en Turulustán, famosa por su pizza de ojos de serpiente. En fin, yes, se supone que estoy en Chicago. «Le habrá llevado cecina de León al presidente», me dirá mi lectora centenaria. Pues depende a cuál de ellos se refiera usted, porque si está pensando en quien creo, a ese casi mejor unas botellinas de bálsamo de Fierabrás. Por cierto, como el calendario tiene sentido del humor, hoy cumplo mis primeros 68 años, que no han estado mal si excluimos todo aquello de lo que no quiero acordarme, y nada tiene que ver con La Mancha. Lo más zozobrante para mí: aún no tengo decidido si mi ponencia la concluyo con un gag —que es como me pide el cuerpo— o en circunspecto —que es como me dicta la prudencia—. Me digo: El congreso se llama Cervantes alegre, regocijo de las musas, y no, pongamos por caso, Aburrimiento y tostón en el Siglo de Oro. En fin, ahora mismo, me inclino por el cervantino «justo medio», o sea, por terminarla con el gag, pero con cara de Buster Keaton. «Sométalo a votación del público presente», me dirá mi lectora centenaria. Ya, señora, ¡y después les hago una rifa! En fin, concluir bien es un arte, en una columna y en una ponencia. Ya veremos. Decir o no decir. Uf.

Marta me insiste en que antes de entrar en la sala mire bien si es la mía, no vaya meterme en la asamblea anual de la Asociación Nacional de la Escopetina. A estos señores, casi mejor se la termino en circunspecto. Y luego, además, el cachondeín conyugal para los próximos 68 años. Uf...

Vale, ok, si estoy en Chicago es porque he llegado, ¿no? Y para participar en un congreso internacional sobre el humor cervantino. Para hablarles de ternura humorística en el Quijote. Y no diré como Francisco Umbral: «Aquí he venido a hablar de lo libro». Pero Colón quería llegar a un sitio y llegó a otro. Menos mal, que el próximo congreso será en Argamasilla de Alba. A ese, iré con Marta y en alfombrina voladora.