sábado. 04.02.2023

La feria de las vanidades

Lugo tomó ayer Madrid con legionarios y castrexos que desfilaron por lugares emblemáticos de la capital como la plaza de Oriente, la plaza Mayor y la Puerta del Sol. Fue el escaparate de la ciudad gallega para promocionar el turismo en el marco de la Feria Internacional de Turismo (Fitur). Los políticos leoneses y de tierras aledañas han querido convertirse esta semana en los principales atractivos de la cita, una feria de las vanidades de medio pelo.

Una ruina. Por lo que nos cuesta y por lo que no vamos a ingresar en turistas ahora que parece que el sector se recupera de la pandemia: hasta noviembre de 2022, la provincia ha recibido un total de 761.546 viajeros. El título Sipam, emblema de la Diputación, es lo más reseñable de la proyección leonesa en la feria. El Consorcio de Turismo presentó la designación de las Montañas de León como Patrimonio Agrícola Mundial por la FAO (Fondo Mundial para la Alimentación).

Ganadería autóctona, sistemas de explotación basados en el conocimiento del entorno; fiestas, rituales y tradiciones vinculadas a las prácticas agrícolas... Un paisaje idílico, una gastronomía riquísima, agua, nieve (aunque se hace ya de rogar) y todo lo que se pueda pedir. Una propuesta maravillosa si no fuera porque luego nadie se acuerda de los ganaderos y ganaderas que hacen posible, con sus rebaños trashumantes o trasterminantes, que esos ecosistemas se puedan disfrutar todavía hoy.

Un plan perfecto si no fuera porque el Boletín Oficial escupe cada semana los nuevos macroparques eólicos y solares que superan la fase de impacto ambiental para apoderarse de esos paisajes y de esas tierras que son la base de nuestra soberanía alimentaria.

La transición energética, la operación rescate de las eléctricas, la pagan los territorios y las gentes que los habitan contra viento y marea, pero también el resto en la medida en que perderemos biodiversidad y oportunidades de desarrollo ético y sostenible. Maragatería y Cepeda han sido esta semana los destinos de nuevos megaproyectos energéticos. Cabrera, de donde parten los canales romanos que hicieron posible la explotación del oro romano en Las Médulas de las que Mañueco presumía ante Feijoo, tiene en trámite cinco parques eólicos y solares y la construcción de una gran presa. Un proyecto que me recuerda a aquella idea de inundar Cabrera que se barajó como alternativa a la miseria que dejó en evidencia el libro de Ramón Carnicer Donde las Hurdes se llaman Cabrera. A grandes males, bárbaros remedios. Pero, ¿no estaremos matando la gallina de los huevos de oro del turismo? ¿Es lo que queremos?

La feria de las vanidades
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