miércoles. 01.02.2023

Tejemos bosques

En la cárcel de Palmasola, uno de los terribles penales de Latinoamérica, en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), crecen tréboles de cuatro hojas detrás de las destartaladas celdas de mujeres

Entramos sin móvil ni cámara. En Palmasola, donde los niños y las niñas viven con sus madres y salen a la escuela cada día, contemplamos el horror de la cárcel dentro de la cárcel. Tres años y medio después de aquella visita furtiva al penal de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) aún me pregunto por el sentido del pequeño bosque de tréboles de cuatro hojas que crecen por detrás las destartaladas casas-celda.

 

¿Qué clase de suerte pueden esperar quienes entran allí a cumplir condena y se convierten además en deudores y súbditos de los presos que controlan el penal? La suerte tiene caras extrañas. Quizás ni siquiera existe. El azar es destino y a la vez elecciones, números que te tocan al nacer en tal o cual lugar y otros que compras en el devenir del tiempo.

 

Recordé los tréboles de cuatro hojas el otro día, cuando me escribieron desde El Albéitar para decirme que me había tocado un bosque de Juan Rafael, uno de los cuadros de la exposición ‘Bosques, libretas y otros cuadrados’. Nada menos que un bosque. Ya tenía yo un esqueje, una libreta hecha por el artista, la 4/40, que había comprado días atrás. Y del bombo del sorteo salió el número 4. Celebro mi suerte.

 

El último día de la exposición me adentré en los bosques de pintura que durante más de siete largos, fructíferos y duros años ha tejido y pintado Juan Rafael, bajo el silencio que envuelve a las crisis, aunque siempre acompañado de la música. Como también lo ha estaddo durante un mes, cada martes, por músicos que han tocado en directo mientras nuevos bosques crecían de su mano.

 

‘Bosques, libretas y otros cuadrados’ está dedicada a las Brif, las brigadas de refuerzo en incendios forestales del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, que protagonizan una lucha por la dignidad, por cambiar su ‘suerte’ y que su trabajo sea visibilizado y reconocido después de 25 años al cuidado de nuestros bosques.

 

A partir de esta semana la exposición se trasplanta al campus de la ULE en Ponferrada y tendrá su extensión en la galería Dosmilvacas, de la galerista y también artista Reme Remedios.

 

Los bosques de Juan Rafael tienen una trama interior, una urdimbre de cuerda, que sostiene y da forma a los bosques nacidos de la pintura. A todos ellos juntos en esa sala grande y alargada —Gamoneda, que también se acercó la última tarde al bosque, bromeaba con coger un taxi para recorrerla— los sentí como un abrazo inmenso de árboles tejidos con la pulsión del artista, con sus zozobras y anhelos.

 

Venía yo de atravesar otros bosques también (y tan bien) tejidos en Bilbao. De bosques de genealogías feministas urdidos por periodistas. Tejer es un verbo femenino, un verbo creador y de cuidados, de unión de sentires y sabidurías. En ese tejer sin patrón que nos propuso Píkara Magazine en el I Congreso de Periodismo Feminista María del Carmen Molifé tejimos nuevas redes con las viejas tramas de un oficio que tambie´n se rebela contra el patriarcado y se revela como una palanca de cambio del siglo XXI.

 

Hace años entramos en este bosque casi solas y ahora salimos como caperucitas empoderadas. Lo más fascinante es que seguimos llevando la cesta, como caperucita o como la sardinera periodista Carmen Molifé que parió la pícara imaginación de las organizadoras del congreso.

 

Carmen Molifé no existe, son todas las olvidadas que existieron, que existen, que pelearon y pelean con la pluma para hacer una sociedad en la que las mujeres disfruten de sus derechos como ciudadanas y las actividades ligadas a las mujeres sean visibles y reconocidas, prestigiadas y no desprestigiadas e invisibles.

 

Tejimos bosque con hilos diversos, de antes y de ahora, con las voces de Juan y otra niña que correteaban por Bilborock y nos recordaban que la vida hay que cuidarla. Que las mujeres sujetan el mundo de muchas formas, también con los cuidados. Y que hay que copiar el modelo para salvar este bosque llamado planeta, que arde en llamas de desigualdades, abusos humanos y atrocidades ambientales.

Tejemos bosques
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