Diario de León

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Anda uno como loco con la vuelta al cole. Antes y después. Ante semejante lista de quehaceres y prisas me pregunto si hace falta tanto. Tanto de todo. Tanto material, tanto libro, tanta ropa, tanto gasto. Y, aunque no quieras, como te despistes y te dejes llevar acabas sumido tú también en la fiebre colectiva de la vuelta al cole, corriendo de acá para allá en busca del montón de cosas por hacer que se nos acumulan cuando se acaba el verano. Ahora esto, luego lo otro y así unos cuantos días hasta que terminas agotado y predispuesto a que te pille un camión antes que seguir la maratón popular que se forman los primeros días de septiembre. Colas incluidas.

Es una especie de apocalipsis. Como si se fuese a acabar el mundo si te retrasas en tener todo listo a tiempo. Luego te paras y piensas con la cabeza fría y realmente da igual ir con retraso, ¿no? No lo veo un asunto vital, aunque todo nos haga parecer lo contrario.

Por eso lo mejor es no dejarse llevar y ponerse cuanto antes las otras gafas, las de la perspectiva del sentido común y la paz antes que cualquier otro logro. Paz, hermanos, que no pasa nada si no todo está listo a tiempo, que a veces queremos ser pluscuamperfectos a cualquier precio, aunque eso suponga acabar con la cabeza del revés. Aquí no se va a morir nadie o eso creo yo.

Queridos padres y madres, no se agobien. Por suerte habitamos la parte buena del mundo y a nuestros niños y niñas no les va a faltar la educación, aunque lleven un agujero en el calcetín, la camisa sin planchar o la cremallera de la mochila rota. Tampoco si llevan un estuche de hace unos cuantos años y no tiene compartimento triple. Se lo prometo: la vida sigue y todo continuará aunque el babi de su retoño esté infame a primera hora de la mañana porque no haya dado tiempo a meterlo en lejía ni a renovarlo. Y se lo digo a ustedes, pero sobre todo me lo repito a mí como un mantra cuando miro a mi alrededor y me invade el espíritu de la madre corredora. En esto, como en todo en la vida, se trata de priorizar porque, nos guste o no, somos seres humanos y el día tiene 24 horas. No hay más. Con esos dos elementos elaboren su propia fórmula. Feliz vuelta al cole.

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