jueves 19.09.2019

Mar Blanco

El mar Blanco permanece helado la mayor parte del año. Se trata de una extensión de agua que ocupa una superficie de cien mil kilómetros cuadrados en el norte de Rusia, entre las penínsulas de Kanín y Kola y la región de Karelia.

 

El mar Blanco está salpicado de islas como las que dan forma al archipiélago Solovetsky, donde las iglesias de piedra y la fortaleza erigida en tiempos de Iván el Terrible, junto con la reserva natural, merecieron hace tres décadas la declaración de Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco. Allí funcionó además el primer campo de prisioneros soviético, en tiempos de Lenin y cuando la Revolución de Octubre, que dio aliento a la lucha de clases, ya comenzaba a degenerar camino de la tiranía de Stalin.

 

En el mar Blanco, conectado por un canal con el mar Báltico, el hielo aparece en octubre. En noviembre forma témpanos y no es raro que la fauna de las regiones polares, las focas moteadas y los perros de mar, se acerquen en busca de refugio. El hielo se funde en abril, pero los vientos del norte arrastran los témpanos hasta finales del mes de junio y los cazadores de la costa, a bordo de canoas con patines, suelen aprovechar esa temporada para abatir a los animales atrapados.

 

En la costa de mar Blanco ha ocurrido estos días un accidente nuclear. Una «misteriosa explosión en una remota base militar» —leo en la prensa nacional— durante las pruebas de un nuevo misil secreto a bordo de un barco le ha costado la vida a cinco personas

 

Las autoridades, como ocurrió en Chernóbil —aunque parece que el accidente no es comparable—tratan de minimizar el suceso. Pero esta semana ordenaban evacuar un pueblo cercano habitado por quinientas personas, Nyonoska, con la excusa de unas maniobras militares. Y el miedo al aumento de la radiación en la zona ha llevado a los habitantes de la ciudad más próxima, Severodvinsk, a comprar yodo en las farmacias.

 

El miedo a una catástrofe nuclear. Otra vez como en la Guerra Fría. Otra vez la carrera armamentística. Putin y Trump al frente de las dos superpotencias atómicas. Y el resto de la humanidad convertida de repente en una manada de focas moteadas sobre un témpano de hielo a la deriva. A la espera de que el témpano se derrita o alguien nos cace.E

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