A FAVOR DE QUE LOS ECONOMISTAS PISEN TIERRA
Señor Director: Don Enrique López González, en su tribuna "A favor del dinero Lento", se dice "afligido por la suerte de los cuatro millones de parados y la de aquellos que debieran incorporarse al mercado de trabajo en los próximos años". Su principal preocupación "en estas horas de aflicción, es encontrar nativas para tanto desconsuelo, y para unas entidades financieras, sin negocio, que mal-usan nuestros ahorros, los que tanto sacrificio cuesta acumular y que constituyen el principal factor de inversión y, casi el único, que puede revertir la complicada situación económica que nos asola". Propone, asimismo, "devolver al ahorro popular rostro, encarnadura y compromiso". Afirma que "El 90 de nuestro PIB lo generan las pequeñas y, sobretodo, las medianas empresas. Es obvio, que la recuperación del pulso económico y laboral corresponde a dicho ecosistema. Es el ecosistema, no existe otro, que tiene que producir, exportar, innovar y crear, claro, empleo" Diario de León, martes 01/06/2010. http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=531550 Pero, por más Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad que sea, don Enrique no tiene en cuenta ciertas evidencias de la actual realidad económica. No voy a insistir en su desafortunada aplicación del término "ecosistema" a la industria. Los atentados contra el medioambiente, cometidos por la expansión industrial con la excusa falaz de "crear riqueza y crear empleo", son de sobra conocidos. Si de verdad piensa que el propósito principal del ahorro y la inversión es o debe ser, en definitiva, crear empleo, nos encontramos ante un pensamiento políticamente biensonante pero obsoleto. Desde luego, no está al día cuando identifica la inversión y la generación de riqueza con la creación y expansión de empresas, y esto último con la creación de puestos de trabajo. Eso es pura teoría que cada vez tiene menos relación con la realidad, y mucho que ver con la obsesión fanática y pertinaz de crear empleo a cualquier precio, como si se tratara de un producto más de consumo. El paro, considerado en sus posibilidades y no por sus consecuencias actuales, debería verse como signo del éxito de un sistema productivo capaz de rendir cada vez más con cada vez menos mano de obra. El aumento del paro, al mismo tiempo que aumenta la productividad y la riqueza, debería traducirse en una bendición hecha de más tiempo disponible para tratar con los hijos, la familia y los amigos… Lo que hoy realmente da problemas no es el paro en sí mismo sino la paradoja de "las estanterías llenas y los bolsillos vacíos". Dicha paradoja no se soluciona con la anticuada política de ahorro e inversión que nos propone el señor catedrático, finalizada a crear empleo, sino que la agranda y multiplica. El desempleo aumenta, entre otras cosas, porque los empresarios pueden prescindir de más mano de obra que hace veinte años y, a la vez, aumentar más y más la productividad. En tales circunstancias, seguir manteniendo el empleo como un fin en sí mismo, en vez de como un medio para producir los bienes y servicios en razón de la demanda, ayuda eficazmente al maltrato social sobre los parados y a sostener el genocidio económico contra los empobrecidos de la tierra. Reproduce el mismo error teórico y práctico de las políticas al uso que, unidas a la especulación descontrolada, no sólo nos han llevado al desastre, sino que también nos impiden salir de él. Los parados son víctimas porque se les ha EXCLUIDO del mundo laboral en una economía donde la riqueza se reparte casi exclusivamente en forma de sueldo, beneficio o dividendo por ocupar un puesto en la cadena productiva como explotado o como explotador. Pero las cosas pueden cambiar, adaptando la teoría y la práctica económica al propósito primordial de satisfacer las necesidades reales de la gente, y no al despropósito de satisfacer la avaricia y acumulación de ganancias en manos de unos pocos acaparadores de capital financiero. Defender la despensa de todos, empezando por los más pobres, requiere defender una economía nativa a la que se practica, capaz de resolver los problemas que no se pueden solucionar con el sistema actual, entre otros garantizar el "pleno abastecimiento básico" de la población, en una situación en la que no hay ni parece lógico perseguir como objetivo capital el "pleno empleo". Los catedráticos de economía deberían bajar más de sus cátedras, hasta pisar tierra y elaborar una economía a pie de calle, al servicio del pueblo. Deberían empezar a pensar en el "pleno abastecimiento básico", a través de una Renta Básica de Ciudadanía, en vez de seguir buscando caminos para llegar al "pleno empleo". Les recomiendo que estudien el nuevo planteamiento que sostiene Ramiro Pinto Cañón en sus escritos, particularmente en su libro: Los fundamentos de la Renta Básica y la `perestroika´ del capitalismo. Teoría nativa sobre economía política en la sociedad tecnológica y del bienestar, Entimema Madrid 2003. A partir de estas bases iniciamos hace meses la Escuela Leonesa de Pensamiento Económico. Invitamos a todos a la reflexión. Horacio García Pacios presidente de ARENCI en León y Castilla, trabajador social ASOCIACIÓN RENTA CIUDADANA ARENCI Apd. 587 – 24080 LEÓN