Publicado por
Carlos D Fernandez Fernandez
León

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Sentía la necesidad de participar en la huelga general o al menos de asistir a la manifestación, pero no supe encontrar razón alguna para ello, ni encontré alguien contra el que dirigir mis protestas. Durante este día escuché y presencié actos diversos, como por ejemplo: tertuliano y analista dice:-"lo de la lucha de clases es hoy en día un anacronismo y las huelgas no sirven para nada"-. En un supermercado una clienta despotrica con voz destemplada contra los sindicatos diciendo –"que su marido, que es trabajador, por cuenta ajena, trata directamente con su jefe todo lo relativo a sueldo, horario etc, por lo que no necesita para nada a esos "chupones"-. Al salir de este establecimiento, me encuentro con un "piquete informativo", informando amablemente a la encargada de la tienda de que tenía que cerrar, de lo contrario ya podía llamar al cristalero para cambiar las lunas y gracias estos democráticos sindicalistas me enteré de que las dos cajeras que estaban trabajando eran unas esquirolas e hijas de puta. A las nueve de la mañana, ya los sindicatos convocantes daban como todo un éxito la huelga y me felicito por vivir en un país donde la recogida de datos es tan rápida, me imagino que también se felicitarían por el gran número de amigos que sus piquetes han cosechado. Estos mismos sindicatos son los que llevan unos cuantos años ejerciendo de "pesebreros", los que han aceptado librar las batallas en el terreno de los empresarios capitalistas, haciendo bandera de pragmatismo y desechando todo ideal y dejando en la estacada a colectivos obreros por conseguir el manejo de planes de pensiones 1999, se entiende que aunque saben muy bien que esta huelga no sirve para nada, no hayan tenido más remedio que convocarla y hacer que parezca un éxito . Últimamente me recordaban mucho a los sindicatos verticales. Los representante de la gran patronal, se desgañitan pidiendo que se garantice el derecho a trabajar y yo me pregunto ¿y los otros 364 días?, añaden que esto es un perjuicio para el país, ¿hay alguien que se crea que a ellos les importa algo que no sea los Beneficios inmediatos?. Están como locos por eliminar los Convenios colectivos y después iran tras los sectoriales, hasta conseguir tratar todos los asuntos laborales directamente con cada trabajador, como con el marido de la señora del supermercado, que cuando el patrón le imponga normas abusivas, él le amenazará con ponerse individualmente en huelga o con despedirse sin más y el empresario temblando.. ¿Cuántos de los que hacen la huelga estarían dispuesto a sufrir las consecuencias de que nuestro gobierno plantase cara a lo que el sector financiero exige, siguiendo invirtiendo en obra pública, en investigación, en educación, en ayudas a los que ya empiezan a pasar hambre?. Porque las consecuencias no iban a ser una broma. ¿Cuántos de los que he visto en las manifestaciones hubiesen estado dispuestos a dar el voto al "loco" que durante el gran crecimiento inmobiliario, financiero y de prosperidad desenfrenada, hubiese pinchado el globo y hubiese rebajado a cotas mucho más modestas la contratación, el mal llamado progreso, el número de vehículos por familia el consumismo alocado?. Todos estábamos muy a gusto y seguíamos fielmente el dictado de los anuncios y lecciones que desde las instancias ecoómico_financieras nos dictaban sobre la necesidad de consumir cuanto más mejor. No se si hay una inteligencia superior en los poderes económicos que ha planificado toda la estrategia para hacer de la gente un rebaño de consumidores, pero la verdad es que les ha salido bordado, tienen la guerra ganada. Los ecologistas son unos locos agoreros. Los que proclaman moderación y control en los mercados, son unos retrógrados pesimistas y los gurús de las finanzas que conocen muy bien como se crea una crisis virtual en el mundo desarrollado, donde sobrando alimentos y viviendas, lleva a familias enteras a vivir debajo de un puente y a pasar hambre, estos son unos genios, dinámicos y patriotas, que crean riqueza. Por cierto alguna de estas familias tenían hasta hace unos días un coche cada miembro mayor de 18 años, al padre, con 52 años le habían prejubilado cobrando el sueldo íntegro, pues parte de él salía de las arcas del Paro Público trabajaba en una gran empresa con muchos beneficios. Esta empresa contrató a dos trabajadores por el sueldo del que prejubiló y trabajan dos horas más cada uno, ponen su teléfono móvil y su vehículo. Después de haber escrito esto, por casualidad he leído un cuento de Pío Baroja que se titula Nihil.

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