LOS INNOMBRABLES
¿Es más importante que un marido sea infiel a su esposa que la concesión del Nobel de Literatura al Sr. Vargas Llosa?¿es más importante la mala cara de la esposa al marido infiel que el desfalco que se hizo en el Ayuntamiento de Marbella?¿es más importante la infidelidad conyugal en este matrimonio de innombrables, que el presuntamente aumento de patrimonio de Bono?¿Es más importante la innombrable cutre y chillona esposa que el presuntamente ilegal piso de Blanco en Galicia?, ¿y otras zarandajas por el estilo, como el salario mensual de algunos ministros, o la crisis que nos ahoga?. Pues se habla más de estos actos particulares que las noticias que merecen la pena, según se ve. Las infidelidades conyugales y las separaciones matrimoniales están a la orden del día. ¿A qué tanto desbarro, entonces, sobre estos innombrables?. En dos cadenas de TV, los periodistas, en una, y los tertulianos, y pocos periodistas, en la otra, aparte de los gritos desaforados, hasta el punto de que se les salen las venas del cuello, entre ellos, se creen con licencia de verosimilitud, cuando uno de ellos, no ha tanto tiempo, dio una noticia de una chica desaparecida y que esta periodista aseguró que sabía en dónde estaba, resultando falsa la noticia de la periodista. En casi todos los hogares no se habla de otra cosa que de estas infidelidades y de la innombrable. Nadie se acuerda del paro ni de ¿qué les podré hoy a mi familia para comer?. Si Rodríguez, y su gobierno de señores ministros y señoritas ministras, tuviera la mente despejada, pondría un impuesto tal, a estas dos cadenas y a las revistas de papel couche, para que ingresaran en las arcas del Estado el mismo dinero que dan a los invitados, que es un dineral se ha dicho, en una de esas cadenas innombrables que han ofertado al esposo infiel, presuntamente, la nada despreciable cantidad de más de 500.000€ netos por contar sus infidelidades, por cada representación, y por la compra de fotos, por parte de las revistas, que es otro dineral. Es tal, este dineral, que dilapidan estos medios, que, ingresando en el Estado este impuesto, Rodríguez podría anular la bajada de salario a los funcionarios y olvidarse de la congelación del salario de los jubilados, de tanto dinero como recaudaría, y con efecto retroactivo de dos años atrás. Seguramente que la crisis se paliaría con más facilidad. Si no lo hacen, a lo mejor es que prefiere darnos esta carnaza para que nos olvidemos, y no podamos pensar, lo que se nos viene encima.