LA HISTORIA
LA HISTORIA La dilatada historia de nuestro país está llena de episodios de todo tipo. Unos que nos llenan del más profundo orgullo y otros que tratamos de pasar muy de puntillas por ellos. Este mes de Noviembre, concretamente el día 20 se cumplen treinta y cinco años de la muerte del último jefe de estado español que lideraba un régimen dictatorial. El General Franco. Un personaje que a pesar de su ya lejana desaparición despierta todo tipo de sentimientos. Durante su mandato, casi cuarenta años, la libertad estaba muy diezmada. La censura formaba parte del entramado del régimen. Los partidos políticos que apostaban por la apertura democrática se encontraban ilegalizados y sus militantes en clara persecución. Muchos profesionales de la política que hoy presumen de defender el estado de derecho, la libertad y la democracia, permanecían en el seno de la dictadura franquista muy en silencio, incluso formaron parte del sistema. Otros de los que hoy ocupan responsabilidades políticas públicas, de relevancia, representando a la izquierda, crecieron en familias franquistas y muy fieles al "Generalísimo". Hoy debemos subrayar con líneas gruesas y bien visibles que Franco acabó sus días postrado en una cama. Murió siendo Jefe del Estado después de cuatro décadas al frente de la nación. Consiguió que nadie tuviera el arrojo y el valor de desplazarle del poder por la fuerza. A pesar de que en los últimos años, en este país, algunos tratan de rescribir la historia lo realmente cierto es que la oposición al régimen franquista no triunfó. Al contrario fue el régimen quien fue diluyendo, durante un gran período su rechazo. Es tiempo de mirar al futuro sin complejos, sin rencores y sin abrir zanjas ya selladas. Todos, izquierdas y derechas, tienen claro oscuros en su caminar. Lo verdaderamente que consagra a cualquier ideología es su compromiso con quien se siente identificado con ella. Mirar hacia atrás con el objetivo de justificarse es confirmar su propia decadencia. La izquierda en este país parece haberse situado en el camino descendente. Pretende arrastrar a todo el país hacia el pasado con un único fin, abrir heridas para tratar de perpetuarse en la cima del poder que hoy tiene, pero que todo parece indicar que no va poder conservar por mucho tiempo.