Por qué estoy a favor de la ley sobre el consumo de tabaco

Publicado por
Alberto Gómez
León

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En su momento también el endurecimiento de la legislación sobre la conducción por carretera tuvo una fuerte resistencia por parte de aquellos que ven todo intento por regular aquellas cuestiones que, por afectar a mucha gente o a toda la ciudadanía, deben ser reguladas. El expresidente Aznar incluso se permitió ser altavoz de una cierta opinión cuando trató de ridiculizarla de forma prepotente con aquella salida desgraciada que todos recordamos. El impresionante "ahorro" de vidas humanas en los últimos años espero que le haya hecho recapacitar. Algo parecido se puede aplicar, por ejemplo, a los intentos de ordenar todo lo relativo a la caza lo que los cazadores algunos perciben como un intento de cortar sus libertades, una parte de la población quizá una mayoría, no lo se lo entiende como un paso imprescindible para garantizar que TODOS tengamos reconocido a usar el territorio español sin el riesgo esto es imposible, por desgracia de que alguien nos pegue un tiro "por error". En cuanto al derecho a fumar, nadie ni la ley actual lo impide. No está prohibido fumar. Sorprende el entusiasmo con el que algunos fumadores y algunos distinguidos escritores salen en tromba denunciando poco menos que el peligro de nazismo que nos acecha, la falta de libertad que les agobia. Les pediría más análisis y menos dejarse llevar por la obcecación del adicto. Los mejor intencionados apelan a que basta con dejar funcionar el sentido común de la gente para evitar conflictos, y yo estaría inicialmente de acuerdo con ellos, pero por desgracia basta echar un vistazo al comportamiento de algunos energúmenos al volante, o con una escopeta en la mano, o la experiencia de cualquiera de nosotros como fumador pasivo: falta casi siempre esa educación básica que minimizaría las situaciones de abuso. Después de décadas de tragar el humo ajeno con buena cara, no me dan pena cuando también esto finalmente se regula. Han demostrado suficientemente que necesitan, como en el cole, que alguien les marque los "límites sociales". Y no me resisto a una última consideración sobre mi admirado Pérez Reverte: está usted en una deriva que me desazona. He leído todos sus libros y valoro sus méritos, pero últimamente su trayectoria sobre asuntos como las mujeres, los fumadores y algún otro, me hacen sospechar que ha alcanzado ese punto de soberbia y narcisismo que le hace perder pie. Por favor, ¡no se me convierta usted en un Sánchez Dragó bis!

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