Diario de León

La reapertura de Fernández Ladreda UN TORPE PASO ATRÁS

Publicado por
Segundo Redondo González
León

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Una promesa electoral nunca suponer un sentimiento de revancha de un oponente político, sea del signo que sea Es preciso valorar si eso es bueno o malo para los ciudadanos. Los alcaldes de las ciudades actuales, que aspiran a conseguir lugares en los que se pueda convivir en armonía, tienen al menos estas dos características en común: 1.- Crear más zonas verdes y conservar las existentes, que mejoren las condiciones de vida de sus ciudadanos y que supongan un pulmón que contribuya a paliar la contaminación que soportan los habitantes de la urbe . 2.-Sacar el tráfico de las ciudades, evitando con ello los excesos de ruido, la contaminación ambiental y el peligro que la circulación rodada supone para los sufridos ciudadanos. Lo que se ha conseguido con la reapertura de la Avenida Fernández Ladreda, no es solucionar un problema, sino crear otro mucho mayor. ¡Claro! se ha evitado un embotellamiento puntual en dos horas al día, durante las cuales los vehículos se veían obligados a circular a 20 o 30 Km/h. Pero, ¿ a qué precio ? A costa de triplicar el tráfico que circula por la misma, y a elevar la velocidad a los más de 70 KM/h a los que se circula ahora. Es muy fácil producir un "efecto llamada" para que todo el mundo circule por nuestra avenida. Es muy cómodo circular sin límites de velocidad. El segundo carril se ha convertido en una pista de "rally". Si nuestros ediles tienen la más mínima idea de urbanismo, convendrán conmigo en que un exceso continuado de ruido, causa efectos nocivos sobre el sistema cardiovascular, con aciones del ritmo cardíaco, hipertensión arterial y excitabilidad vascular, y por incremento inductor de estrés, aumento de aciones mentales, tendencia a actitudes agresivas y otros efectos de carácter neurovegetativo. En un instante se quitaron los bolardos en Fernández Ladreda pero… ¿para qué nos han dejado las bandas sonoras sobre la calzada? Los que circulan a mayor velocidad son precisamente los que más las cruzan produciendo un ruido insoportable. ¿Contribuyen éstas a mejorar nuestra calidad de vida? ¿ Qué pasa con las personas que quieren cruzar el paso de cebra frente al nº 16 de la Avenida? Y no sólo me refiero a las personas mayores, que tienen auténticas dificultades para atravesarlo, es que literalmente todos "nos jugamos la vida". Tras una espera en el bordillo, te das cuenta de que nadie para. Cuando haces ademán cruzar, si alguno se digna parar, te la juegas con los "locos" que circulan por dicho carril a más de 70 Km/h. ¿Quién controla esa velocidad? Nadie. Sólo cuenta el efectismo político. Las personas no tienen importancia. ¡Así nos va!

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