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León

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La “estación de Matallana” es un edificio especial para los leoneses que está sufriendo cambios importantes. Principalmente, esta línea de tren sirve de transporte habitual de muchas personas de lugares como León, Navatejera, Villaquilambre, Matallana, La Vecilla, Boñar, Sabero, Cistierna, Guardo, etc. En su trayecto hay una población de más de 36.000 habitantes de fuera de la capital. El transporte público debe tener una preferencia por muchos motivos que no es necesario señalar y la crisis económica debe llevarnos a usar y promoverlo para cambiar malos hábitos de transporte. Los usuarios habituales de FEVE en León tienen la impresión de que se está tratando de conseguir que abandonen el uso sus servicios, a pesar de las obras y cambios que han hecho en la estación leonesa y en otras instalaciones; algunas de esas obras y cambios (por innecesarios o derrochadores) parecen olvidar el fin primero de este servicio: transportar viajeros con rapidez y seguridad hasta y desde el centro de León principalmente, como también entre las demás estaciones y apeaderos de la línea. - Los horarios y tiempos de viaje: se han conservado, pero el tiempo de viaje ha aumentado. La línea de FEVE debería ser un medio rápido de conectar León con núcleos de población de su montaña oriental y a la vez un tren de cercanías para Navatejera, Villaquilambre, Villasinta y San Feliz; eso aumentaría el uso del tren; pero exige más rapidez de transporte que puede lograrse pasando de los actuales 80 km/h a 90 o 100 km/h propios de un tren de cercanías. - Las inversiones recientes. No se comprende la utilidad de las hechas en San Feliz el pasado año: enormes andenes inutilizados, desmantelamiento de elementos en buen estado de servicio (barandillas, sustituidas por otras de acero inoxidable y vidrio templado, caras e innecesarias, nuevos suelos, quitando los anteriores similares, nuevos y múltiples letreros de vidrio sin sentido, una lujosa segunda sala de espera). En resumen, una inversión de tres millones de euros. Tampoco se comprende la utilidad de partir el trayecto del (¿rentable?) tren turístico deteniéndolo en San Feliz y traer a los viajeros en autobús a León; ¿no sería mejor que ese tren siga llegando a León? En la estación de León se han realizado también obras costosas sin utilidad práctica ni estética razonable cuyos costes estarían mejor empleados en la mejora del servicio (dos costosas fuentes sin especial interés ornamental, papeleras de lujo en granito y acero inoxidable, hermosos versos grabados en el granito del piso, etc.; en los últimos años se ha pintado la estación dos veces, se colocaron controles automáticos de billetes que recientemente se han quitado,…). Todo eso estaría bien si al mismo tiempo no se redujeran los atractivos para el viajero. El viajero ve que, al parecer, hay dinero para reformas caras e innecesarias y sin embargo no se realizan otras para mejorar el servicio. - Las obras en ejecución. Comenzaron en noviembre pasado entre la estación de León y la parada de La Asunción y se han anunciado como “integración del tren en la ciudad”, (orwelliana trampa informativa). Las vías se subirán de nivel en un tramo del trayecto; tres calles ahora cortadas por la vía podrán continuar cruzándola a nivel. A cambio, el tren será en ese tramo un “tranvía” urbano; su velocidad será menor, el ruido urbano aumentará y los cruces serán un peligro para peatones y vehículos. La solución alternativa de bajar la vía algo más de su anterior nivel habría sido más interesante para los viajeros y para la ciudad: más rapidez de transporte, menos ruidos, sin cruces de trenes con peatones y vehículos, con posibilidad de utilización de la superficie al nivel de la calle en todo o en algún tramo. Esa solución sí sería una mejor “integración” del tren en León. ¿Se está a tiempo de cambiar el proyecto en ese sentido, como con buen criterio el ayuntamiento de León ha reformado algún otro aspecto del mismo mejorándolo? Las obras producen un aumento del tiempo de viaje de 15 minutos, más un transbordo; hay usuarios habituales que dejarán de serlo durante las obras. Pero su importancia no requiere un plazo como el anunciado; se prolongan en exceso con perjuicio de los usuarios y de los costes de FEVE; podrían haberse terminado ya utilizando los medios necesarios. Los cambios proyectados en la estación, la solución adoptada, la duración de las obras y la falta de información afectan negativamente a los usuarios del tren y también al interés de los ciudadanos de los barrios por donde pasan las vías. La liberación de suelo en la estación de León para otras construcciones puede explicar el interés económico de las reformas. Sin embargo, la crisis de la construcción, que empezó antes que las obras, puede destruir ese posible beneficio. A cambio, se hizo la costosa y poco funcional inversión en San Feliz, ya comentada. Hay rumores de que se pretende eliminar una parte de los trayectos que afectaría a 20.000 personas que viven entre León y San Feliz y a más de León. Los servicios públicos pueden ser rentables “socialmente” en el sentido de que sus costes sean mucho menores que la suma de costes privados individuales que evitan. El uso del servicio de FEVE en León no se ha promocionado lo suficiente. Han sido inadecuadas inversiones como las mencionadas y las obras citadas que no se han destinado al objetivo primordial de mejorar el servicio. Limitar los trayectos o el número de viajes actuales alejará más aún a los posibles viajeros y perjudicará a quienes pasen a dejen de serlo; el recurso al coche privado aumentará y los costes de una parte del servicio “público” se trasladará, muy aumentado, a costes privados. Los usuarios habituales de FEVE desearíamos seguir siéndolo y que más personas se nos unieran; también nos gustaría que quienes planifican este servicio con fondos públicos hagan más para que su uso sea más atractivo para los ciudadanos.

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