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León

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Hace unos años, gracias a un amigo minero (estemplero*), tuve la oportunidad de visitar una mina en Lillo del Bierzo (León). A pesar del tiempo transcurrido tengo muy presente las sensaciones que me produjo la visita: de horror y de admiración. Después de estar más de seis horas dentro de la mina, y sentir que volvía a la vida al salir, recuerdo perfectamente los detalles, las sensaciones: el calor, la humedad, la oscuridad, el ruido,... El POLVO suspendido que hace que el aire sea denso, espeso, sólido,... que no permite que la luz del casco ilumine más allá de tu nariz. Si respiras por la boca es como si estuvieras comiendo el aire, lo masticas y te ahogas; si respiras por la nariz no te entra..., te pica la garganta, te pica la nariz, te pican los ojos... y toses, te ahogas, no puedes respirar. La OSCURIDAD, que es mucho más que falta de luz, es absoluta oscuridad; sólo ves tus manos si las acercas a los ojos, sólo ves el foco de tu compañero,... todo es oscuro, no hay contornos, no hay fondo, no sabes dónde estás, ... El RUIDO. La montaña crujiendo, quejándose como si se derrumbara, crepita y tiembla, te aturde, retumba dentro de ti. El ruido de las cintas al fondo amplificado con el eco, ensordecedor,...; los martillos, los gritos, el carbón cayendo por las rampas, las vagonetas, las voces,... Todo es ruido, no puedes hablar, no te oyes, no entiendes,... se hunde el mundo atronadoramente allí dentro. Las rampas inclinadas por las que te deslizas sobre los restos de carbón suelto, un suelo vivo que se mueve, no hay donde agarrarse, te escurres, te caes,… El trabajo agachados, tumbados, sobre las rodillas,…La mascarilla que no te deja respirar… El martillo clavándose en la montaña que escupe una bocanada de polvo mojado que se te pega a la piel, a los ojos, a la nariz,… te envuelve y te ahoga. Reptar por rampas de treinta centímetros donde te aplasta el techo, donde no hay aire, no hay luz, sólo ruido,… Y el agua que corre por todos los sitios, te moja, te empapa,… Saltar metro y medio sin saber dónde estás para aterrizar en la galería principal, por fin de pie…, los charcos, las vagonetas, los postes, los hoyos, los tropezones, caerte… Y la salida, la luz, las ganas de besar el suelo y mirar al cielo. Jurar que no volverías a entrar a ese infierno. Ese es el horror. Y la admiración… por esas personas que cada día se van a dormir sabiendo que al día siguiente tendrán que entrar a trabajar a la mina. Sabiendo que cuando entren se juegan seguro la salud y a lo mejor la vida. Sabiendo que otros, con caros trajes y gordas papadas, manos finas y delgadas conciencias, desde elegantes despachos se hacen de oro con su trabajo, con su esfuerzo, con su valor y su ánimo. Los mineros ponen su trabajo, su valor, su compañerismo,… salvan las cuencas y los pueblos, los trabajos de muchas otras personas. Ellos son admirables. Espero que tengáis la justicia que os merecéis. Mucha suerte. *Estemplero no viene en el diccionario de la RAE pero es una categoría profesional en la mina. Los estempleros hacen un trabajo muy peligroso.

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