La Junta no escucha a las familias y las deja sin “centros abiertos”
Sr. /a Director/a, Quisiera hacer pública mediante estas líneas mí queja por la eliminación del programa “Centros Abiertos”, puesto en marcha, en nuestra Comunidad Autónoma, desde el curso escolar 2004-2005 y que desde entonces ha sido financiado, en parte, por la Junta de Castilla y León. La Consejería de Educación ha tomado la decisión unilateral y sin previo aviso, de no ofrecer más este servicio destinado a las familias, creado con el propósito de favorecer la conciliación de la vida familiar con la laboral y que fue demandado por cerca de 9.000 alumnos. Este programa, al que el Consejero de Educación ha calificado como un “servicio periférico y no educativo”, consistía en abrir los centros educativos durante los días laborables no lectivos, vacaciones de navidad, Semana Santa y también durante el mes de julio (pagando), con la finalidad de acoger a los niños con edades comprendidas entre los 3 y 12 años y siempre bajo un control constante de monitores y animadores responsables del desarrollo de las actividades y de su comportamiento. Que no se nos olvide que los daños colaterales que está provocando esta eliminación son muy importantes: Por un lado se encuentran los niños, que se creen un estorbo y se culpan de los problemas. Por otro lado, y no menos importante, está la destrucción de alrededor de 600 empleos, además de que se nos hace muy difícil a los padres, por no decir imposible, compaginar y adaptar nuestros horarios laborales a las circunstancias provocadas. No logro entender, aunque cada vez es más frecuente, que se anteponga el interés político por encima de las necesidades de las familias y que ni siquiera se haya estudiado una alternativa, bien que los padres asumiéramos el coste del servicio, o bien que fueran otras Consejerías las que se responsabilizaran de su continuidad, como pudiera ser la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades. Con todo lo dicho, y esperando el apoyo de todos los lectores, esta madre que escribe estas líneas no va a cruzar los brazos esperando a que las soluciones a los problemas no lleguen nunca. Le saluda atentamente, Rosa M. Berzosa Fernández