Educar para generar riqueza
A día de hoy pocos y pocas son quienes se atreven a poner en evidencia la necesidad de invertir en educación porque sabido es de que se trata de un aporte fundamental de cara a la inclusión social de cuantos colectivos conforman nuestra sociedad; y si ésta tiene en cuenta tanto a alumnado con necesidades educativas especiales, inmigrantes, etnias minoritarias, adultos, personas con funcionalidad diversa entre otros bajo un criterio consistente y coherente estaremos previniendo a nuestra sociedad del pozo sin fondo de la exclusión y de la marginación. Pero, actualmente podemos hacernos eco de una realidad entre nuestros políticos que enturbia de especial manera todo el conjunto de buenos propósitos y de trabajos demostrados de grupos de expertos en la materia bajo el pretexto de una crisis económica de difícil salida. Lo curioso del debate interminable de toma y daca es la continua sobreescritura sobre lo anteriormente establecido, de manera que se siguen tomando las determinaciones desde arriba, desde esferas de poder, cada cual con argumentos sofisticados de continuo cambio sin que en muchas ocasiones sencillamente se aproveche lo establecido adecuándolo a los tiempos y dejando una construcción desde abajo, sin muestras representativas, sino con el conjunto de la sociedad. Luego entonces, ¿hasta qué punto seguir haciendo nuevas reformas educativas si conociendo la realidad social se posterga la educación pública? Y lo que es más, ¡la posibilidad que para recibir una educación de calidad sigue en el ideario social ligado a ciertos estratos sociales en especial para llegar a unos estudios universitarios. ¿Hasta dónde, nos preguntamos si medidas coercitivas, recortes de gasto público, la merma del Estado de Bienestar son garantes de progreso y que a la vez es garantía de futuro para un país? Las crisis al igual que los conflictos, cuentan con efectos tanto positivos como negativos; si sólo vemos oscuridad, obstáculos que nunca llegan a su fin y lo que es peor, traducirlo en confrontaciones de cara a competiciones donde haya ganadores y perdedores está claro que seguiremos estando repitiendo acciones del pasado, por lo que no es de extrañar que se sigan haciendo planes y más planes sobre lo que inicialmente se había trazado. Con mandatarios que gobiernan predominantemente desde lo alto seguirán coexistiendo vencedores y vencidos, por lo que mucho me temo que se cumpliría el dicho del pez que se muerde la cola continuamente. Otra cuestión, es hacernos partícipes de una auténtica democracia donde la moderación sea la tónica dominante, con menos lamentos y menos gobiernos de borregos; premiando la participación ciudadana dando vía libre a una construcción desde abajo, donde la ciudadanía es dueña de su futuro.