Ya era hora
Más de un año ha tenido que pasar para que el juez Castro hiciera lo que tendría que haber hecho desde el comienzo: imputar a la Infanta. Y es que no hace falta investigar más allá de lo que se ha publicado hasta ahora en la prensa para ver claramente que Cristina estaba al tanto de todos los movimientos ilegales de su marido. (¿O es que ya no se considera delito el ser cómplice de un acto criminal?). A la espera de que avancen las investigaciones y sepamos a ciencia cierta si ella participó activamente en dichos actos fraudulentos, no está de más alegrarse de este paso democrático, pues 20 años atrás habría sido impensable que un juez imputara un miembro de la familia real.