El Gobierno embiste
EL GOBIERNO EMBISTE Este era un título de la recordada revista Cambio 16 allá por los años setenta. La historia parece repetirse con demasiada asiduidad, y es que cuando un partido, la política, los políticos, llegan a sentirse acorralados por los ciudadanos incrédulos y cansados parecen volverse , como los toros, mas bravos o mas a la defensiva. Hoy pienso que la credibilidad democrática está mas contra las cuerdas que nunca. La manipulación de la justicia evidente, el Ministro de Hacienda arrinconado por las Comunidades Autónomas tirando de simetrías y asimetrías sin pensar en sus propios ciudadanos y en sus necesidades vitales. Además, ante tanto presunto, presunción, putado e imputado, la justicia parece obrar demasiado evidente al dictado. El monopolio político es una realidad (dicen que avalada por ciudadanos que sólo han de hablar cada cuatro años) y ahora que ya no quedan sobres ni obras públicas habrá que privatizar la sanidad y la educación para dejarlas en manos de los amiguetes. Olvidan que el pueblo ya no traga tanta mentira y tanta farsa. Las elecciones vuelven a parecer, como ayer, “burlas de colores” rodeadas de puro excelso formalismo que las legitimiza pero apenas si han superado la historia ateniense de la democracia mas pura. Olvidan los partido políticos que los ciudadanos existen mucho antes que el estado y son capaces de asociarse y organizarse en plataformas sin permiso de éste. Eso sí, espero, y deseo que dentro del respeto y la legalidad que dicta el sentido común. Es importante crear conciencia y soñar nuevas utopías para seguir creyendo en un mundo mejor. Es preciso volver a recuperar el derecho a la palabra con independencia de tendencias que coartan nuestra libertad por la dependencia que nos crean. Es preciso que vuelvan a escribir aquellos que lo hacen con independencias de partidos, poderes mediáticos e incluso otro tipo de condicionantes que, con frecuencia, limitan nuestra libertad de expresión hasta hacerla partidista o tendenciosa al servicio de unos pocos y legilimizar la farsa. Ya sé que va a seguir costando tiempo el convencer de que es necesario que a todos, como dice el Jefe del Estado, se nos aplique la misma ley. Si no se demuestra lo contrario es difícil hacernos creer, al pueblo , que es así, de momento, tanto presunto, tanto indulto, tanto oscurantismo y tanto tanto… dejan mucho que desear o dejan a la misma justicia en entredicho. Sólo nos salvaremos o condenaremos cuando el pueblo vuelva a creer; cuando la justicia sea justa, rápida y creíble; cuando los políticos bajen a la arena y sean coherentes con lo que predican y hacen; cuando no sigan friendo al pueblo con tanto puyazos de presuntos, preferentes, reformas inútiles, para seguir ellos con sus privilegios intocables …. Sólo la creencia en la legalidad llegará a tener suficientes seguidores para confiar, de nuevo, en la democracia. De lo contrario será difícil autorescatarnos de tanta mentira. Benjamín Charro // Mayor 2013