JESÚS (¡ESTÁ!) VIVO [I]
JESÚS (¡ ESTA!) VIVO 5/04/2015 Francisco Iglesias Carreño * Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián D´Ocampo Por la “Semana Santa” reiteramos/renovamos/plasmamos los últimos momentos de “la vida de Jesús”, rodeándola, en estas cercanías de nuestros entornos vivenciales (pueblos, comarcas, provincias, región y nación), de una especie de sabor propio, cierta genuinidad y, por ende, de raíz con sello identitario , a mayores con adobamiento del primigenio ambiente de la Edad Antigua en que tuvo lugar, ¡que históricamente fue!, como todos sabemos, dentro del concreto social del “Pueblo Judío”, cuando este formaba, junto a otros muchos Pueblos, parte del Imperio Romano. Sucede a veces que esto, lo del “Pueblo Judío”, se nos escapa entre las manos, y nuestras sensaciones neuronales no manejan con agilidad mental lo de “algunos individuos de tal Pueblo” y “el Pueblo al completo”, y, en atención a ello, no lo describimos con fidelidad. Tal y tan concreto “Pueblo Judío” tenía, como otros Pueblos, una forma de ser muy particular y significada, con unas señas de identidad muy diferenciadas-por su lengua, cultura, costumbres e incluso raza –y unas creencias religiosas, que venían de muy antiguo, ampliamente especificadas y documentadas, que lo hacían distinto/diferente/desigual a otros Pueblos del orbe. En ese “ambiente antropológico de interrelación” del “Pueblo Judío”, sometido al fuerte poder político/militar/económico romano y a su influencia cultural- aunque encubierto en una falsa autonomía-, tiene lugar el desarrollo de “la vida de Jesús”. De un Jesús individuo que, como un personaje más de la historia, debe estar sujeto al mismo tratamiento que otros personajes, y todos teníamos que analizarlo como tal, en el seguimiento de sus ideas, de su actividad y la de aquellos que, primero como discípulos y luego como Apóstoles, le siguieron. “Jesús” actúa, en su trienio de vida pública, en una doble vertiente, por un lado coge el Antiguo Testamento (el pasado) y lo actualiza, le da vigencia en el cumplimiento de las profecías, es decir lo remoza y pone al día y por otra lado, concatenándolo a la raíz inicial originaria de lo anterior, propone/proyecta/maximiza una disposición normativa “ ex novo” con el Nuevo Testamento , en una innovadora dinámica de “la regeneración/recuperación de la vida” de los creyentes. Esta “idea de la regeneración/recuperación de la vida”, en todas sus manifestaciones, gravita en el “mensaje de Jesús”, que en el inicio de su actividad hace de ella sujeto al “Pueblo Judío” para, paulatina y progresivamente extenderla/ampliarla/universalizarla a “todos los Pueblos del Mundo”. Para “los seguidores de Jesús”, desde el protagonismo de las profecías cumplidas, él no vino a “cumplimentar la ley antigua”, si no que vino a ponernos, a todos los individuos (hombres y mujeres), en el camino de progresar, en la creencia de su mensaje, hacia el futuro., y lo hace desde una base de lo antiguo , más su aportación principalísima, dentro de la permanencia de “algo” que, lejos de significar parón/freno/ conservadurismo, implica una “renovación permanente” por aplicación precisamente de “los principios de Jesús”. ¿Qué mejor programa que las Bienaventuranzas? Estas “ideas de Jesús son revolucionarias para el momento histórico de su época, pero también, como curiosidad social, para los tiempos venideros (¿acaso nadie hoy día deja de ligar aquello de “antes entrara un camello por el ojo de una aguja que…”, con la ultima lectura de las perversiones/pecados/corrupciones donde se denosta la acumulación de riquezas?), ya que rompen con un pasado inmóvil/fijo/determinista y nos lanzan, desde entonces, a una participación activa , en “nuestro(s) ambiente(s)”, tanto de forma individualizada como grupal. Las “ideas de Jesús” con su (`ya nuestro´) “todos somos hijos de Dios” da a las personas (hombres y mujeres), y a los “Pueblos”, ¡a todos los Pueblos!, un sentido de plena y total igualdad frente a cualquier interpretación que se efectuara en el pasado, que se haga en le presente o que aparezca en el futuro. Así, en estas “ideas de Jesús” vamos avanzando/progresando en nuestra sociedad, en nuestro alrededor, caminando, a veces parece, muy lentamente, hacia la plena equiparación de las personas y de los Pueblos, algo que, como ya hemos dicho en otras ocasiones, más tarde o más temprano, tiene que alcanzar su grado óptimo de plenitud en todas las esferas donde plasmamos nuestras actividades. (Tenemos de 1948 lo siguiente: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”, pero lo de 1948 ya se considera en “las ideas de Jesús”, cuando Pilatos (Imperio Romano) mandaba en el lugar de asentamiento del “Pueblo Judío”) No olvidamos el “por que de la Semana Santa”, y su exteriorización, pero “al mismo tiempo”, debemos hacerla gravitar sobre “las ideas de Jesús”, para qué no suceda que ambas cosas están disociadas o, incluso, contrapuestas.