Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Siempre he tenido una gran duda. Cuando uno se sitúa en determinados puntos de la geografía española, cabe preguntar. ¿Qué le pasaría al primer poblador, habitante de la zona, para establecer su residencia en semejante lugar? Si hoy hubiese la posibilidad de presentarle los logros conseguidos, a través de lustros de años en el tiempo, posiblemente su sorpresa no fuese tan espectacular, como cabría pensar. Dice la historia, labraban su tierra y cuidaban sus rebaños. Igual que hacen los habitantes de hoy. Es indignante que en esta sociedad que se dice desarrollada y moderna, haya que contemplar desigualdades tan marcadas entre unos territorios y otros, que afectan a sus pobladores de una manera discriminatoria. ¿Dónde está la solidaridad de los pueblos, que tanto vociferan los políticos? A ver cuando aprenden, que más allá de las grandes urbes y ciudades importantes, llenas de cemento y asfalto, hay pueblos con personas y vidas. La situación se limita a una zona, ni tierra de campos ni montaña, si no extensas lomas de terrenos, en la comarca de Sahagún (León). Donde a sus pobladores se les puede nominar, sin ninguna duda al error, “los olvidados en su tierra” Me estoy refiriendo a los núcleos rurales. Pueblos con poblaciones que en ningún caso supera el centenar de personas, ubicados en las prolongaciones de caminos vecinales, del trazado de la carretera comarcal LE-6707 que parte de Sahagún. En su primer desvío dejamos Villalebrín y a continuación se pasa por Riosequillo, donde existe la posibilidad que pregunte ¿quién vive? Y no le conteste nadie Se sigue camino y como final del trayecto está San Martin de la Cueza. Ubicado en la margen del Valle Cueza con rio del mismo nombre, que esta llamado a ser el “temporero”, pues tan pronto se inician los primeros calores, el agua desaparece de su cauce. Pueblo donde darán cuenta de su llegada, sin que posiblemente vea a nadie. En la prolongación de la carretera LE-6707 en su segunda derivación de caminos vecinales, están los pueblos de Joára, en tiempos, centro administrativo de la zona, al contar con el ayuntamiento común en su casco urbano. Sotillo de Cea, situado en la planicie, y final de trayecto, Celada de Cea, asentada sobre una ladera con una pendiente bastante prominente. Dice la leyenda que en sus orígenes, este lugar fue cuna de pastores. Este último recorrido junto con sus pueblos y las extensiones de terrenos rurales perteneciente a los mismos, se la conoce por la Requejada. Las vías de comunicación entre Sahagún, punto neurálgico de la actividad económica comercial y los distintos núcleos rurales descriptos y pueblos entre sí, es de lo más precario. Un atisbo más del abandono sistemático, a lo largo de su historia. La actividad laboral y económica en los pueblos, con un territorio inhóspito de secano, está basada en el cultivo de cereales. Con pequeñas producciones de leguminosas, como dicen los lugareños, para el gasto de la casa. En algunos casos, los ingresos se complementan, con aportaciones del ganado ovino. En un tiempo, los viñedos, se mezclaban con las extensas superficies de cereales. Este tipo de cultivos, está en total recesión, quedando en la actualidad pequeños reductos de plantaciones. Su producción estaba enfocada principalmente, al consumo casa. Los avances de la enología, con la falta de iniciativas propias, característica muy destacada en los habitantes de la comarca. Son causas determinantes para la desaparición de las viñas. La baja rentabilidad de las cosechas en cereales, la falta ayudas oficiales para fomentar iniciativas enfocadas a crear alternancias al tipo de cultivos. Las nulas prospecciones hidráulicas, para paliar la escasez de aguas en superficie, con una forestación en decadencia. Está dando lugar, a que los pueblos sean un habitad de personas mayores. El recorrido por los núcleos rurales visitados, no aporta más allá, que la indignación por el abandono del campo y casas en ruinas, como monumento a la dejadez y al desánimo. El Estado, se gasta ingentes cantidades de dinero, en cursos de formación, cuando se trata de personal que puede ocupar un puesto de trabajo, en la industria o servicios de las grandes ciudades. Pero nadie se ha planteado impartir formación a los agricultores, para que aprendan a dar alternativas, de mejoras en sus terrenos y en la variación de productos a cultivar. La solución pasa, porque Organismos Oficiales especializados, realicen estudios de los terrenos, para determinar que las siembras se realicen con las semillas más apropiadas a la producción. Sería deseable que por parte de las Administraciones Públicas, se implicasen dando a conocer a los agricultores, sistemas de laboreo actualizados, enfocados a aumentar la calidad del producto y hacerlo rentable. Destacar, que algunos de estos núcleos rurales, han sido salpicados por las tecnologías avanzadas, los llamados parques eólicos. Esto reporta unos ingresos que llegan las empresas privadas, que no dejan de ser un dato puntual y no una solución. Es fundamental crear las condiciones, para que se dé el arraigo de la gente con sus tierras y este sea perdurable en el tiempo. Que se erradique el estado de precariedad y abandono, al que por tradición están condicionados. Desde aquí revindico, las ayudas a la formación de la gente, en la “España Rural”, el campo no puede ser sinónimo de abandono. Las acciones políticas no pueden ser patrimonio exclusivo de las grandes ciudades. Determinadas zonas de Castilla y León, no pueden seguir siendo las grandes olvidadas en el mapa de la España del progreso. Ya sé, que no existe la regla sin excepciones, seguro que también aquí las habrá y más de una.

Cargando contenidos...