¿Por qué no te callas... Pablo?
Aludiendo a la pregunta que nuestro monarca le espetó en 2007 al exmandatario venezolano, Hugo Chávez, en la XVII Cumbre Iberoamericana cuando este profirió insultos y mentiras sobre nuestro expresidente, José María Aznar, me parece el momento más indicado para volver a pronunciar, pero esta vez cambiando el receptor: ¿Por qué no te callas, Pablo? Estamos hartos de cuentos, manipulaciones y verdades a medias. Hartos de ver cómo cada día Podemos aparece en los medios burlándose de todos los españoles al afirmar que no tiene ninguna relación con el régimen autoritario de Nicolás Maduro ni con su predecesor. Después de ver tantas pruebas en papel que vinculan la financiación del partido con los regímenes de Irán y Venezuela, después de ver vídeos del líder morado valorando positivamente la gestión del difunto exmandatario venezolano, después de conocer que Juan Carlos Monedero asesoró al gobierno bolivariano, ¿alguien puede creerse tales declaraciones? Cuando escucho las propuestas de Podemos es difícil no compararlas con las del antiguo MVR de Chávez o con las del PSUV actual de Maduro. Es aún más difícil buscar las discrepancias de Pablo Iglesias con el régimen de Venezuela y resulta extremadamente complicado no relacionar incluso el nombre de Podemos con un partido llamado de la misma forma que surgió en el país sudamericano hace quince años y el cual actualmente se encuentra integrado en el Gran Polo Patriótico, coalición que conforman los partidos afines al régimen socialista y que encabeza Maduro. Se esfuerzan en seguir negando las evidencias. Y sí, efectivamente, como dicen ellos, hay miedo. Miedo a que se repitan situaciones como el escrache a Rosa Díez en la Complutense cuando únicamente pretendía ejercer su libertad de expresión para dar una conferencia. Miedo a que la democracia signifique boicot y represión contra todo aquel que se atreva a disentir de sus ideas. Hay miedo, mucho miedo, a que actuaciones de esa índole se lleguen a producir alguna vez en nuestras cámaras parlamentarias, a que acabemos siendo testigos de agresiones por parte de los diputados de Podemos hacia los de los demás partidos, como ocurre muchas veces en Venezuela. Tenemos miedo a que se lleven a cabo persecuciones contra los disidentes del régimen a través de listas de firmantes favorables a una consulta democrática contra el Jefe de Gobierno, como pasó en 2004, al intentar revocar a Chávez, con la lista Tascón después de que esta se hiciera pública y se tomaran represalias contra quien firmó. Por supuesto, hay más miedo aún a que se encarcele o incluso se asesine a todo aquel que se atreva a manifestarse o a protestar contra de las políticas del Gobierno, a que la libertad de expresión deje de ser un derecho universal en nuestro país. No es que nos asusten sus medidas económicas (que también), lo que nos asusta de verdad es la ligera posibilidad de no tener la capacidad de revertirlas en un futuro debido al totalitarismo que quiere llevar Iglesias a nuestras instituciones. Lo peor de Podemos no son las propuestas que tienen, sino que cuando fallan las siguen justificando y defendiendo. Como ejemplo podemos poner las declaraciones de Errejón afirmando que las colas en Venezuela son producto del aumento del consumo debido al mayor poder adquisitivo de la población, además de que "es parte de la tradición del pueblo venezolano". ¿En serio hay quien piensa que un partido que ha cobrado de una dictadura 6 millones de euros desde el año 2000, como está perfectamente demostrado con la firma de Chávez, no va a implantar políticas afines a ella? Por suerte, aquí los medios contrarios al partido todavía pueden hacer eco de sus opiniones y la Justicia puede legislar acorde a la Constitución y a la ley; sin embargo, en Venezuela la separación entre los poderes político, mediático y judicial es inexistente. En cualquiera de estos tres ámbitos se encuentran militantes activos del chavismo que, además de interpretar sus propias leyes a su manera, informan a la población siguiendo el mismo criterio. Actualmente, hay personas encarceladas por sus ideas en Venezuela. Incluso el fiscal que intervino en el caso contra Leopoldo López ha admitido que su juicio fue amañado, tumbando todos los argumentos del oficialismo. Si dejamos gobernar a Podemos, ese partido que pretendía ocupar los ministerios de Defensa, Interior, Vicepresidencia, Justicia y Educación al pactar con PSOE, olvidando esa "gran emergencia social" de la que hablaban, puede que sea la última vez que votemos (al menos libremente). Si lo hacemos, quizás sea con ese sistema informatizado que el régimen bolivariano tiene implantado y que es tan susceptible a ser hackeado, como ya ha ocurrido, para manipular los resultados electorales. Nada de lo que está ocurriendo ahora mismo en España es nuevo. Ya hubo un país en el que una crisis económica produjo que parte de la población confiara en la demagogia barata y el populismo. Ya hubo quien lo advirtió y a quien no se escuchó. Hago una sola pregunta: ¿Queremos esto para nuestro país?