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Desconocimiento

A nuestro presidente del Gobierno no le gusta la marca de coche Lamborghini. En el comienzo del nuevo curso político arremetía contra quienes estaban en posesión de la marca señalada de coches porque la adquieren los millonarios.

No es la primera vez que Pedro Sánchez muestra públicamente su rechazo contra las personas con una abultada cuenta corriente. Busca el penalizar a todas aquellas personas que considera ricas y para ello las quiere super penalizar. Aspira a que se diseñe un proyecto para elevarles los impuestos de manera superlativa.

Este señor presidente creo que o tiene un problema de envidia con las personas que han trabajado y han cosechado éxito en su labor o es un atentico ignorante.

Penalizar a los ricos es penalizar a los trabajadores. Quien tiene mucho capital y lo invierte para obtener beneficios suelen, por si no lo sabe Sánchez, contratar a empleados para su negocio. Si a esos que llama ricos les pisa a impuestos es lógico que cierren sus negocios o se vayan a otros países donde no se les castigue con super impuestos.

Personalmente si en vez de haberse matriculado el pasado año, en España, 34 Lamborghinis hubieran sido 340 es señal que este país avanza. Y significa que se confía en nuestro país para invertir y residir personas con grandes capitales.

Si el gravar a los ricos va ha resolver el problema del paro o la violencia contra la mujer o va a disminuir de manera exponencial los delitos estaría en total acuerdo. Pero gravar a los ricos, como usted les llama, es colocarles una autopista para que se vayan a otros lugares que se les trate con justicia.

Al contrario que en España que con un gobierno social-comunista trata expulsar a los que han tenido éxito en sus negocios y por tanto generadores de empleo.