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NICOLÁS BARTOLOMÉ PÉREZ
León

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úl Sánchez PrietoEl pasado 14 de marzo el Doctor Sánchez Prieto publicó en el DIARIO DE LEON un artículo en contestación a otro anterior de quien suscribe donde con motivo de la celebración de un curso de leonés en El Bierzo yo criticaba, entre otras cosas, el intento de monopolio de la enseñanza del leonés por parte de sectores vinculados a Conceyu Xoven empleando para ello métodos y actitudes inaceptables. La carta del Doctor Sánchez Prieto (lo de señor ya se le queda pequeño para tantas credenciales como exhibe) viene a decir que no sólo la enseñanza del leonés es de la exclusiva propiedad de las sucursales de esta organización nacionalista, sino que la opinión, el ejercicio de la crítica o la reflexión sobre el tema del leonés, no digamos ya el estudio o la reivindicación de esta lengua, pertenecen también en exclusiva a este ámbito ideológico, con el propio Doctor Sánchez Prieto como principal aval científico del dogma lingüístico de Abel Pardo, que para eso tiene importantes estudios que le dan de forma incontestable la razón. A los muchos títulos que ostenta el Doctor Raúl Sánchez Prieto y con los que quiere taparme la boca y deslegitimar mi postura sobre el leonés, que puede ser equivocada claro está, se le ha olvidado citar su egregia participación en eventos científicos de gran nivel como las "II Xornadas de Llingua Llïonesa" (2006), o la más reciente mesa redonda "El llïonés nel sieglu XXI" (2008), que han reunido a lo más granado y notable de la filología "llïonesa", y que se caracterizaron por su enorme éxito a todos los niveles, y, especialmente, por dar toda la razón en todo al principal promotor del "llïonés". Muy pocos méritos puedo alegar yo en relación con el leonés, y el pudor me impide siquiera mencionarlos, pero advierto con cierta sorpresa que algunas de las personas con las que ha compartido "mesa" o "xornada" el Doctor Sánchez Prieto aun tienen menos méritos que yo (que ya es decir) para atreverse a hablar del leonés, sin que este Doctor los haya refutado automáticamente por ese motivo, con lo que concluyo que sus críticas hacia mi modesta persona tienen más que ver con el hecho de discrepar de las posturas lingüísticas de Conceyu Xoven y con mi firme oposición a ciertos métodos y discursos relacionados con la lengua en León, que con la falta de una titulación concreta que es el reiterativo argumento que emplea contra mi. Para hablar sobre el leonés, o sobre lo que sea, me amparo en algo mucho más importante que en un título: me baso en mi derecho a la libertad de expresión de la que pienso hacer uso cuantas veces lo considere oportuno. Como veo que el Doctor Sánchez Prieto anda muy preocupado por mi residencia asturiana, la misma que tenemos los aproximadamente 60.000 leoneses y leonesas que vivimos en Asturias, tengo que decir en mi descargo ante sus desbordadas insinuaciones que mi rh es negativo (¿o eso era lo de los vascos?), que todos mis bisabuelos eran leoneses y que tengo casa abierta en León, que es de donde soy y de donde me siento. Respecto a la inquietud de este ilustre Doctor por mis afinidades políticas he de decir que la única organización política a la que he estado afiliado en mi vida fue a Conceyu Xoven, entidad que abandoné hace más de doce años ante el radicalismo que comenzaba a tener ya entonces, y que ha empeorado exponencialmente con el paso del tiempo. Aquel pecado de juventud al menos me sirvió de vacuna contra el virus del nacionalismo ya sea trasmontano, cismontano o de cualquier otra índole. Afortunadamente ni el Doctor Prieto ni nadie de su entorno familiar más cercano pertenecen o están vinculados a organizaciones nacionalistas del estilo de Conceyu, porque en caso contrario la inapelable autoridad que sobre el leonés reclama para si este Doctor quedaría en entredicho, y podría interpretarse que su apoyo a las tesis de Abel Pardo tiene un componente puramente ideológico e incluso sectario y no científico, como pretende. En fin, el panegírico de este rendido apologista salmantino de Pardo ¿tiene algo que ver con nuestro patrimonio lingüístico, con esa venerable rama del saber que es la filología o con la noble tarea de la enseñanza?, evidentemente no. Todo esto tiene que ver con el poder, con la creación de un reducido reducto del poder político por parte de Abel Pardo con la excusa del leonés y financiado, eso si, con el dinero de los contribuyentes. Pero, dentro de este ámbito de intereses políticos y económicos que se han generado alrededor del "llïonés", ¿dónde quedan los hablantes patrimoniales de leonés? Sobre el resto de cuestiones que me recrimina con tanta elegancia este distinguido Doctor y gran gloria de la lingüística "llïonesa" ya iré dando cumplida contestación donde proceda, que los lectores del DIARIO DE LEON ya estarán un tanto saturados de tanta gramática parda. Vale.

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