viernes 20/5/22

A por el 24 de abril

Le ha copiado Mañueco a Pedro Sánchez y dice que está del lado correcto de la historia. El presidente se lo soltó a Tudancaa, pero no sé muy bien a quién se refería. No deja de decir que la suya —Castilla y León— es una historia de éxito, si bien ayer ya empezó a reconducir la cosa y en lugar de castellanoleoneses se atrevió a pronunciar las dos regiones: «Les digo a los castellanos y a los leoneses y a los leoneses y a los castellanos...». No creo que sea necesario vestirse de tribuno de las provincias —Abascal dixit— para demostrar que no estás a favor del centralismo de Valladolid cuando lo único que dice es lo de siempre, que si bajada de impuestos —yo, como Santo Tomás—, que si la financiación rural —me imagino que a costa de parques de aerogeneradores—, que si el Diálogo Social —¿ante quién responde la Fele y los dos sindicatos que participan en el reparto a cambio de silencio?— y blablabla.

Lo único cierto es que la opción leonesista ganó las elecciones en León y que quien quiera hacerse con la Diputación tendrá que ponerse púrpura, que no colorado, que ya han demostrado que no tienen vergüenza, ni propia ni ajena. Ahí están, prometiendo que lo hacen todo por los ciudadanos mientras se suben el sueldo hasta los 90.000 euros. Y eso lo aceptaron todos, que ya se encargó de dejarlo claro Raúl de la Hoz, el guapo de discoteca, como le llaman los de Por Ávila.

Por lo demás es muy cómico ver a Francisco Igea —es mi debilidad— compartiendo escaño con Podemos, que a Ciudadanos y a los morados les ha pasado lo mismo que en Francia, pero al revés. Detrás de los eufemismos, hipérboles, aliteraciones y metonimias que ayer protagonizaron todos queda lo que ven: nada, un escalón menos para las próximas elecciones en las que Tudanca ya no estará. Se queda Ana Sánchez al lado de Francisco Vázquez y Carlos Pollán, que era al final de lo que se trataba, y la incógnita de qué socialista seguirá perdiendo en esta comunidad.

A por el 24 de abril
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