viernes 27/11/20

El rey verde

De esta salimos todos juntos. Hay tantas mentiras en esta frase que da para una clase de propaganda, porque ni vamos a salir de esta —puede que algunos— y, desde luego, lo único que demuestra esta crisis es que nunca ha habido tanta distancia entre nosotros. Aquí cada uno va a lo suyo, menos Igea, que yo voy a lo mío, piensa con ese particular sentido de la generosidad que se gasta. ¿Qué cuál es? Uno que pasa por su ombligo y por el paseo Zorrilla. Así que el viernes alabamos el heroismo de los médicos y al día siguiente ordenamos que se conviertan en siervos de la Junta...

Y ahora sale el vice para decir que si no hay decreto no puede haber negociación, que es como si el ladrón te obliga a desnudarte y, después, hablamos. Lo que hace Hacienda, en resumen. Sólo que en este caso la salud de los pacientes depende de que esa negociación no sea un trágala y el consejero de Transparencia deje la soberbia a un lado.

No era esto ¿verdad? No, ni siquiera usted pensó aquel día, tras el trágala del señor Espejo, que apenas un año después, la escalada de autoritarismo habría alcanzado las cotas en las que estamos. Los muertosy los contagios no han parado de subir en los últimos quince días y, sin embargo, nos condenan a otro paseo por el desierto en los que muchos morirán deshidratados. ¿Por qué? Supongo que la única respuesta válida es que no tienen ni idea de como salir de esta, pero cualquier cosa es mejor que dejar un rastro de miseria —la zarpa de la muerte cabalga sin control— por el camino. ¿O quiere que la devastación sea su legado?

Esta semana quedará terminado el nuevo Ordoño, un espacio que, por primera vez, se ha hecho para el ciudadano. En realidad, la avenida se convertirá en un ágora en la que los (cada vez menos) leoneses podrán sentirse dueños de la calle. A muchos no les gusta el color, una lástima. Supongo que prefieren el gris, la pátina cerúlea con la que durante tanto tiempo nos han obligado a pintar la vida de la ciudad, la misma con la que desde Igealand tratan de confinarnos dios sabe hasta cuándo.

El rey verde
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