jueves 6/5/21

Editorial | Abandono total hacia el campo del órgano clave en la gestión del agua

Las confederaciones hidrográficas son un organismo dependiente del Estado que tienen el poder absoluto sobre la gestión del agua. Su papel es fundamental para perseguir los abusos y conseguir un aprovechamiento adecuado cumpliendo los requisitos medioambientales que forman parte de su obligación más imperiosa, la conservación en el mejor estado posible de los acuíferos. Pero al final se convierten en herramientas para los gobiernos de turno, derivando en ocasiones a políticos que llegan a través de las puertas giratorias aunque lo del agua y el campo ni les ha preocupado nunca ni tienen un mínimo conocimiento. Y el problema es que al final las confederaciones son decisivas para los productores del campo y para los ayuntamientos, que deben someter a su criterio todo tipo de proyectos e incluso el abastecimiento a sus vecinos.

En el caso de la Confederación Hidrográfica del Duero el «hartazgo» de los regantes es absoluto por lo que consideran una «insoportable gestión». La inacción que existe en este organismo regulador de la cuenca les genera múltiples problemas y denuncian un asunto más grave si cabe: la falta de disposición a escucharles y a dialogar con ellos.

El Plan Hidrológico de la Demarcación que promueve la CHD llega, según Ferduero, sin que se hayan tenido en cuenta sus necesidades. Y viven desesperanzados ya que la ejecución del plan vigente es realmente escasa.

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