lunes 24/1/22

Editorial | Una batalla política que León no supo librar y que desvió el tren hacia el sur

El estreno de la línea de alta velocidad ferroviaria por Zamora hacia Orense y el resto de Galicia cierra la puesta en marcha de un servicio que supone un fracaso estrepitoso para León. Hace algo más de 20 años se abrió un debate entre la llamada opción norte (por la provincia siguiendo la línea tradicional) o por el sur, la ruta preferida desde Galicia, ya que suponía un importante ahorro de kilómetros en el viaje a Madrid. Entonces, el peso político de Manuel Fraga en el PP fue muy importantes, y también la acción decidida desde toda la comunidad gallega mientras que en la provincia de León las posturas tibias, con reclamaciones cuando se recibían presiones, no consiguió ningún éxito. Incluso la alternativa que se planteó tiempo después de crear una segunda vía de acceso por León y Ponferrada hacia Galicia, dentro de las compensaciones por la catástrofe del petrolero Prestige, se fue al fondo de los cajones, al llegar José Luis Rodríguez Zapatero a La Moncloa y fijar nuevas prioridades.

Es de justicia reconocer que en este viaje a ninguna parte, en el que tanto PP como PSOE comparten importantes culpas —sin olvidar a los sindicatos que navegan con vaivenes poco eficaces—, el único partido que se ha mostrado firme en la reivindicaciones ha sido la UPL. Pero un repaso a sus pactos con las dos grandes formaciones, en los que incluían mejoras en el ferrocarril como contraprestaciones, tampoco les deja libres de pecado en este terrible fracaso que ayer terminó de completarse.

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