domingo. 03.07.2022

Editorial | Toca pronunciarse a los ciudadanos

Cualquier convocatoria anticipada de elecciones es a priori un fracaso. No se ha conseguido completar el mandato de los ciudadanos. Pero desde mayo de 2019 han ocurrido muchas cosas en todo tipo de frentes. Y probablemente puede admitirse que las Cortes de Castilla y León no son hoy un reflejo de la realidad de la calle. El reparto de poder está de algún modo desfasado. El aún vigente peso de Ciudadanos en territorios como Castilla y León nada tiene que ver con la voladura desde dentro que ha vivido este partido por sus fracasos a la hora de gestionar las importantes cuotas de voto que llegó a alcanzar primero en Cataluña y luego a nivel nacional.

Incluso ahora estaba en disposición de decidir el futuro de Castilla y León, a través de la negociación con Por Ávila a espaldas del PP. Mañueco no podía tolerarlo. Y con la opción de concretar una moción de censura en cualquier momento a favor del PSOE, sumando votos con partidos como UPL o con la tránsfuga que dejó Ciudadanos.

La legislatura ya arrancó sumida en dudas. Al jefe de los naranjas, Francisco Igea, le impusieron desde Madrid un acuerdo con el PP que no veía con buenos ojos. Quizá, por ello, desde ese momento, han sido constantes los intentos por exhibir una sintonía entre ambos partidos que tenía bastante de escaparate. Y que, como ocurre en el fútbol, obligaba cada lunes a ratificar que el entrenador seguiría en el banquillo al contar con la confianza del club...

La tensión en del gobierno PP-Ciudadanos se hizo especialmente evidente con el bloqueo decretado por el presidente Mañueco a la reforma sanitaria defendida por la consejera de Sanidad —de la cuota naranja—, que contaba con el respaldo del también médico y principal valedor del plan como vicepresidente del gobierno, Francisco Igea. Se exhibió lo que también se percibía con la doble postura frente a la pandemia, la aperturista de los consejeros del PP y la dureza de los naranjas, y que generó más de un encontronazo público.

El bloqueo actual a los Presupuestos desde Por Ávila —facción escindida del PP— y la opción de que se plantease otra moción de censura anima a Mañueco a anticipar unas elecciones que reciben todo tipo de lecturas. En clave nacional, parece claro el parabién de Pablo Casado, ya que le reforzará una hipotética victoria del PP, incluso ofreciendo la imagen de que hay más barones de éxito que Ayuso.

Pronosticar resultados electorales siempre tiene su riesgo. Pero Mañueco llega con el viento de cola, incluso frente a un movimiento aún en pañales de la España Vaciada, que en las elecciones generales tiene poco que hacer por el elevado número de votos que cuesta cada escaño pero que en unas autonómicas tiene el listón más bajo. En todo caso, donde se frotan las manos es en Vox. Y en UPL.

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