martes 20/4/21

Una victoria única para la inclusión educativa

El Estado español violó los derechos fundamentales de Rubén Calleja, un alumno leonés con síndrome de Down al que apartó de la escuela ordinaria con el fin de escolarizarle en un centro de educación especial. Es la conclusión a la que ha llegado la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU después de diez años de batallas judiciales emprendidas por la familia de Rubén en una lucha épica para defender la educación inclusiva. Hoy, con 21 años, el chico está en el último curso de una FP básica, una formación que no le ha proporcionado el Estado, sino la asociación Amidown ante la falta de opciones en la enseñanza oficial.

El varapalo del dictamen de Naciones Unidas es ejemplar y pone en evidencia la cerrazón de un sistema educativo acomodado en la uniformidad, que se estanca en una percepción estandarizada del alumnado para molestarse lo menos posible en atender necesidades específicas. Los términos del organismo internacional son especialmente duros para España, que deberá indemnizar a Rubén y a su familia por los daños emocionales y psicológicos causados por su exclusión y garantizar que sea admitido en un programa educativo efectivamente inclusivo. El Estado, que en su día se adhirió a la convención que ha emitido el dictamen, deberá reconocer públicamente su maltrato. Es sonrojante que la familia de Rubén haya tenido que llevar su lucha hasta las Naciones Unidas pero su empeño abrirá una nueva era en la educación inclusiva de este país.

Una victoria única para la inclusión educativa
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