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La presencia en León de un relativo polo industrial en sectores como la tecnología y la biofarmacia también tiene sus consecuencias negativas. La economía es, en estos momentos, mucho más competitiva y dinámica que nunca, y las decisiones estratégicas llegan incluso impregnadas de unas formaciones planetarias, a las que difícilmente se puede someter a golpe de discursos localistas. El hecho de que Bacthera desmantele su planta del Parque Tecnológico de León y también sus ambiciosos planes de futuro es una pésima noticia. Especialmente para los trabajadores y para las empresas y autónomos que tienen relación directa con esta compañía. Pero esta situación tiene una lectura realista que, de algún modo, puede entenderse como una toma del pulso para la provincia leonesa en tono grisáceo. Si se hace presente en ese mundo industrial actual y en sectores con gran proyección, hay que ser conscientes de que también llegarán varapalos notables puesto que las compañías toman decisiones estratégicas atendiendo a criterios en claves de largo plazo y de estudios de mercados y de posibilidades. Lo que sí cabe, tras este varapalo y como consecuencias de los recientes cierres de otras empresas como Emobi, es una demanda a las instituciones para que estén atentas a captar nuevos proyectos.