Más allá de la atención meramente sanitaria
En el pico de las enfermedades respiratorias y gripales de un invierno con fríos que han llegado con retraso (no así los virus, que no dan tregua) el Hospital de León afronta el fin de año sin estrés de ocupación. No sin deberes pendientes de cara a un futuro marcado por el envejecimiento, no sólo en la atención puramente sanitaria, sino en la psicosocial.
De momento el Complejo Hospitalario de la capital tiene un tercio de sus habitaciones de planta ocupadas, y poco más del 40% de sus unidades de críticos. Haría falta saber también con qué porcentaje de sus sanitarios en plantilla afronta esta aparente situación de tranquilidad.
Y hay otro factor a analizar. Muchas de las estancias son de personas mayores hospitalizadas por sus dolencias, pero también por sus carencias de atención fuera del entramado hospitalario. En el que, por otra parte, los ancianos más vulnerables se enredan en una espiral de desorientación y necesidades más sociales que puramente sanitarias. En una proporción de alarmante alerta social en una provincia como León. Con una población arraigada en el medio rural que, una vez rotas las estructuras de sostén familares, no encuentra solución en los mecanimos habilitados. Quedan muchos frentes por cerrar en este escenario de crecientes necesidades.